El argumento en cadena: Sorites

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En todo acto comunicativo hay una serie de operaciones que hacen parte de los procesos argumentativos o de razonamiento. Estos procesos se pueden llevar a cabo por medio de diferentes estructuras lingüísticas que pueden o no ser explícitas. Cuando no estas estructuras no son explícitas, se requiere de otros procesos para comprender los argumentos. Uno de esos procesos es la inferencia y es necesario primero comprender esta de qué trata para poder comprender qué son los sorites.

La inferencia

La inferencia puede verse como una operación que establece una progresión dinámica a partir de lo que se conoce para admitir lo que no se conoce. Esta operación, que está presente tanto en el razonamiento formal como en el no formal, puede provenir de:

  • La propia experiencia. Que es la que tenemos del mundo y no a través del razonamiento progresivo.
  • Razonamiento empírico. Que es el razonamiento progresivo dentro de la propia experiencia.
  • Razonamiento de las ciencias exactas. Que es el razonamiento progresivo fuera de la experiencia.

Las inferencias realizadas mediante reglas lógicas o razonamientos formales pueden establecerse, principalmente, mediante dos procedimientos: la deducción y la inducción.

La deducción

La deducción es un razonamiento que va de lo macro a lo micro, es decir, de general a lo particular y respeta el principio o axioma de extensionalidad. En este principio, la validez del argumento se evidencia independientemente del contenido de los enunciados. Su instrumento básico es el silogismo, que consta de tres proposiciones: la primera es una ley general, llamada premisa mayor. La segunda es un hecho particular, llamada premisa menor. La tercera es la conclusión derivada de las premisas anteriores, es decir, de la inferencia que sigue el principio de extensionalidad.

El razonamiento deductivo va más allá del marco formal mediante silogismos que no adoptan la forma canónica de las tres proposiciones como: el sorites, el epiquerema y el entimema.

Sorites

Un aspecto de la complejidad de la argumentación es que los argumentos de la vida real suelen estar relacionados. Por ejemplo, la conclusión de un argumento puede ser la premisa de otro, de modo que una serie de argumentos puede enlazarse como una cadena. Lo que conecta los argumentos de una cadena son las afirmaciones que son la conclusión de un argumento de la cadena y la premisa del siguiente. Es palabras sencillas, los sorites se componen de dos premisas válidas con las cuales, por tanto, el argumento es válido.

Ejemplo: “El hecho es que, entre el momento en que se colocó la muñeca en la plataforma de exposición y el momento en que se descubrió el robo, nada ni nadie lo tocó. Por lo tanto, entre el momento en que se colocó el muñeco en la plataforma y el momento en que se descubrió el robo, la muñeca no pudo haber sido robado. Se deduce, simple e inevitablemente, que la muñeca debe haber sido robado fuera de ese período” (Ellery Queen, The Dauphin’s Doll).

Análisis de un argumento en cadena

En el pasaje presentado hay tres declaraciones:

  1. “El hecho es que, entre el momento en que la muñeca fue colocada en la plataforma de exhibición y el momento en que se descubrió el robo, nada ni nadie la tocó”.
  2. “Entre el momento en que se colocó el muñeco en la plataforma y el momento en que se descubrió el robo, la muñeca no pudo ser robado”.
  3. “La muñeca debe haber sido robada fuera de este período de tiempo”.

Por otra parte, hay dos indicadores de conclusión que son “por tanto” y “se deduce… que”. Esto significa que hay dos argumentos en el pasaje. Además, la ubicación de los indicadores muestra que las afirmaciones 1 y 2 son conclusiones. Sin embargo, el enunciado 1 no está marcado, por lo que es una premisa pues forma parte de alguno de los dos argumentos.

Ahora bien, el hecho de que la primera afirmación sea una premisa puede verse por el hecho de que el argumento de 1 a 2 es lógico: si nadie tocó la muñeca durante ese tiempo, no pudo ser robada en ese momento. No obstante, la afirmación 2 también es una premisa por el hecho de que el argumento de 2 a 3 es lógico: si la muñeca no pudo ser robada durante ese tiempo, entonces debe haber sido robada en otro momento. Finalmente, este pasaje contiene, pues, una cadena de dos argumentos unidos por el enunciado 2, que es la conclusión del primero y la premisa del segundo.

Evaluación del argumento deductivo

Este pasaje es un ejemplo del tipo más simple y común de argumento en cadena o sorites, es decir, un argumento en el que dos argumentos de una sola premisa están vinculados en una cadena. Cabe mencionar que el proceso de argumentos en cadena puede ampliarse tanto como se quiera, de manera que los argumentos de este tipo pueden estar formados por tres o más argumentos simples.

La evaluación de un argumento deductivo en cadena se basa en el conocido principio de que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Así, un argumento deductivo en cadena será válido si y solo si cada uno de los argumentos de la cadena es válido. Del mismo modo, un argumento deductivo en cadena será inválido si incluso un solo argumento de la cadena es inválido. Por lo tanto, para evaluar una cadena de argumentos deductivos, solo hay que evaluar cada argumento de la cadena. Si encuentra un solo argumento inválido, la cadena se rompe: toda la cadena es inválida.

Fuentes

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Carolina Posada Osorio (BEd)
(Licenciada en Educación. Licenciada en Comunicación e Informática educativa) -COLABORADORA. Redactora y divulgadora.

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