Formas interesantes de comenzar un ensayo

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“Un buen comienzo es la mitad del trabajo” – Proverbio irlandés.

Empezar es, a menudo, la parte más difícil de escribir un ensayo, y es una de las principales razones por las que muchas personas posponen su escritura hasta el último minuto.

Sin embargo, hay ciertos consejos y estrategias comprobadas para empezar a escribir. Redactar una tesis sólida y apoyarla con argumentos bien elaborados son habilidades complejas en sí mismas que necesitan de todo un artículo para ser explicadas. Por ahora, nos centraremos en cómo captar la atención del lector desde el principio. Después de todo, un viaje de mil millas comienza con un solo paso o, en este caso, con una frase introductoria.

Fases de creación de un ensayo.

Llevar a cabo en orden las siguientes fases permite crear un ensayo (y, de hecho, cualquier escrito) con un margen de error mínimo. Incluso, al escribir teniendo en cuenta estas fases, la única preocupación sería escoger un buen tema. Las fases son:

  1. Pre-escritura. Esta fase está compuesta por la lluvia de ideas de posibles temas, recopilación de información, estructuración de ideas y creación de un esquema de tu ensayo.
  2. Redacción. Aquí se deben aclarar las ideas principales, apoyarse con detalles y ejemplos y crear un flujo de trabajo que tenga organización y estructura.
  3. Edición. En esta fase el escritor puede recibir comentarios y reescribir (si es necesario) para incorporar los cambios.
  4. Edición final. Aquí se debe corregir la ortografía, la gramática, la puntuación y el formato de citación (si es requerido).
  5. Evaluación. Aquí se debe evaluar el documento escrito en función de los requisitos (propósito, audiencia, estructura, estilo y formato de referencia).
  6. Publicación. Entrega o divulgación del producto terminado en el formato requerido.

Objetivo de la introducción de un ensayo

Esencialmente, el propósito de la introducción es lograr dos cosas:

  1. Orientar al lector.
  2. Motivar al lector para que siga leyendo.

Una introducción eficaz da al lector una idea clara de lo que trata el ensayo. Esto puede hacerse proporcionando la información de fondo o las explicaciones necesarias. Una vez hecho esto se debe escribir un enunciado de tesis que informe al lector de la esencia de la posición del ensayo, cuyos argumentos se discutirán en los párrafos del cuerpo del texto.

Cómo enganchar al lector

Se sabe que que todo ensayo tiene un principio, un desarrollo y un final. Sin embargo, si no aprendemos a captar la atención del lector en la primera frase, nos costará mantener la atención de nuestros lectores el tiempo suficiente para pasar de la mitad del texto al final.

Para convertirnos en escritores eficaces, debemos aprender a escribir frases iniciales que llamen la atención del lector. La mejor manera de hacerlo es utilizar “ganchos”. La idoneidad de cada uno de estos ganchos depende de la naturaleza del ensayo que se está escribiendo. Por eso, antes de empezar a escribir debemos considerar el tema, el propósito, el tono y la audiencia del ensayo que queremos escribir y usar esa información para decidir la mejor manera de dar inicio.

Hay varios tipos de ganchos que podemos elegir. Sin embargo, con cualquiera de ellos es importante que tratemos de usar nuestra propia voz; esto le dará a cada escrito un toque diferente a los escritos de los demás. A continuación veremos los ganchos más eficaces:

La anécdota

Las anécdotas son un medio eficaz para captar la atención del lector. Además, cuando la anécdota se basa en la vida personal del autor, se crea una relación entre el autor y el lector desde el principio. Las anécdotas son un punto de partida especialmente útil cuando el ensayo explora temas abstractos, ya que permiten bajar la escala de abstracción y encajar el tema general del ensayo en la forma de la vida del autor.

Las anécdotas son eficaces porque son personales y, al serlo, infunden emoción al tema subyacente del ensayo. Esta expresión de la emoción nos ayuda a crear una conexión con el lector y es esta conexión la que mantiene al lector leyendo. Está comprobado que los lectores encuentran este enfoque interesante, especialmente cuando el tema es complejo y difícil de comprender.

Una forma de acceder a nuestras historias personales para contar una anécdota es utilizar iniciadores de oraciones, pistas de escritura o historias conocidas y sus temas que nos sirvan de punto de partida. Para usarlas debemos elegir un tema sobre el que escribir. Por ejemplo, si nos fijamos en la historia del pastorcito mentiroso, la anécdota inicial sería algo así como: no debemos decir mentiras o la gente podría no creernos cuando decimos la verdad.

Los cuentos de hadas y las fábulas son lugares estupendos para encontrar temas sencillos o lecciones morales que exploran el uso de anécdotas. Una vez hayamos elegido un tema, debemos recordar un momento en el que ese tema haya estado en juego en nuestras vidas. Este recuerdo servirá de base para una anécdota personal que servirá de “gancho”.

La audacia

Hacer una declaración audaz al principio de un ensayo es una forma segura de llamar la atención del lector. Las afirmaciones audaces inspiran confianza y aseguran al lector que el autor tiene algo que decir que vale la pena escuchar. Una afirmación audaz colocada al principio sugiere que el autor no va a hacer gala de una postura pasiva a lo largo del ensayo.

La técnica de la declaración audaz no solo es útil para escribir una frase inicial convincente, sino que la fórmula puede utilizarse para generar un título dramático para el ensayo. Por ejemplo, uno de los best sellers del New York Times, “Todo el mundo miente” de Seth Stephens-Davidowitz, es un buen ejemplo de la técnica de la declaración audaz en acción.

Aquí, nuestra declaración debe ser breve, concisa y, sobre todo, lo más audaz posible.

El hecho atrayente

En esta época de noticias falsas, abrir un ensayo con un dato científico o una estadística es una buena manera de darle autoridad a nuestro escrito desde el principio. Para ello, debemos elegir la estadística o el hecho con cuidado, ya que este debe estar relacionado con nuestra tesis (idea) general y también debe ser lo suficientemente notable como para despertar la curiosidad del lector. La mejor manera de hacerlo es elegir un hecho o estadística inusual o sorprendente para comenzar el ensayo.

Cuando hayamos identificado cada uno de los temas que podríamos usar para nuestro ensayo, debemos buscar en Internet datos y estadísticas relacionados a estos temas. De ahí destacamos los más interesantes y pensamos en cómo podríamos utilizarlos como gancho para escribir un ensayo llamativo desde el inicio.

Utilizar una cita interesante

Esta estrategia es tan sencilla como parece. Solo debemos comenzar el ensayo citando a una autoridad o personalidad conocida sobre el tema del ensayo o un tema relacionado. Esta cita sirve de trampolín para el tema del que se escribe y garantiza el interés del lector. Ahora bien, la cita elegida no tiene que coincidir necesariamente con el enunciado de nuestro ensayo, pero sí debe tener relación con la idea central.

Para practicar esta estrategia debemos elaborar una lista de posibles declaraciones de tesis para nuestro ensayo. Una vez tengamos una lista de afirmaciones, debemos generar una lista de posibles citas relacionadas con el argumento central del posible ensayo. Hay varios sitios web dedicados a recopilar citas relevantes de personas destacadas sobre una variedad aparentemente interminable de temas. Estos sitios son recursos inestimables para encontrar grandes citas para cualquier ensayo.

La pregunta retórica

¿Qué mejor manera de hacer pensar a un lector que empezar con una pregunta? Empezar un ensayo con una pregunta no solo indica al lector hacia dónde se dirige el ensayo, sino que le anima a responder personalmente al tema. Las preguntas retóricas se formulan para hacer una observación y hacer pensar al lector, más que para obtener una respuesta. Además, proporcionan transiciones útiles entre párrafos.

Una forma eficaz de utilizar una pregunta retórica en una introducción es desarrollarla a partir del enunciado de la tesis y utilizarla como frase inicial. Así, podemos terminar el párrafo introductorio con el propio enunciado de nuestra idea, dando allí una breve muestra de cuál será la respuesta a esta pregunta.

Por ejemplo, si partimos del enunciado de la tesis “La salud es más importante que la riqueza”, podríamos reformular una pregunta retórica como “¿De qué le sirve un millón de dólares a un moribundo?”

El final del principio

Estas no son las únicas opciones disponibles para iniciar un ensayo, pero representan algunas de las mejores para quienes tienen dificultades para empezar a hacerlo. Con práctica, cualquiera puede seleccionar las mejores estrategias para sus necesidades en una variedad de contextos.

Cabe recordar que una buena introducción es solo el comienzo. En el cuerpo del ensayo debemos desarrollar la idea principal que presentamos en la introducción. Aquí se pueden usar conectores que mantengan la coherencia de la idea y le den orden a un párrafo y otro. Los ensayos cortos suelen tener cinco párrafos en el cuerpo (o desarrollo), así que debemos usarlos de la mejor manera.

Para finalizar con broche de oro, la conclusión debe tener la misma emoción que la introducción, solo que aquí no se debe dar vueltas con el tema ni dejar cabos sueltos. El cuerpo del ensayo y la conclusión harán que quienes nos lean sientan que invirtieron su tiempo, en lugar de desperdiciarlo.

Fuente

Gamboa, Y. (s.f). Guía para la escritura del ensayo.

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Carolina Posada Osorio (BEd)
(Licenciada en Educación. Licenciada en Comunicación e Informática educativa) -COLABORADORA. Redactora y divulgadora.

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