¿Quién fue Semele en la mitología griega?

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Aunque en la mitología griega hubo muchas mujeres mortales que fueron madres de semidioses, solo la princesa de Tebas, Sémele, dio a luz a un dios del Olimpo. También conocida como “Thyone”, Sémele era la hija menor de la diosa menor Harmonía y del héroe Cadmo, fundador de Tebas. Es conocida por varios mitos, como ser la madre de Dionisio (el dios de la alegría y el vino), además de por su extraordinaria muerte y posterior apoteosis.

Aunque no hay muchos mitos sobre Sémele, su papel como madre de Dionisio y la intrigante forma en que murió y luego ascendió al Olimpo la convierten en uno de los personajes más interesantes de la mitología griega. Aquí te contamos su historia.

¿Quién fue Sémele?

Sémele era la princesa de Tebas y, en algunas historias, se la describe también como una sacerdotisa de Zeus. La historia dice que Zeus vio a Sémele sacrificar un toro en su honor y se enamoró de ella. Zeus era conocido por tener muchas aventuras con dioses y mortales y esta vez no fue diferente. Así, Zeus comenzó a visitarla, pero nunca reveló su verdadera forma divina. Tras un tiempo de recibir visitas del rey de los dioses, Sémele descubrió que estaba embarazada.

Hera, esposa de Zeus y diosa del matrimonio, no contuvo su ira cuando descubrió la aventura entre su esposo y Sémele. Por ser Zeus un mujeriego, Hera estaba constantemente resentida y celosa de las mujeres con las que Zeus tenía aventuras. Cuando se enteró de la existencia de Sémele comenzó a tramar su venganza contra ella y el hijo que llevaba en su vientre.

Hera se disfrazó de anciana y empezó a hablar con Sémele. Con el tiempo se hicieron amigas, por lo que Sémele le confió a Hera su aventura y el hijo que compartiría con Zeus. En este punto, Hera aprovechó para sembrar la duda en la mente de Sémele, diciéndole que le estaba mintiendo y no era realmente Zeus. De esta forma, Hera convenció a Sémele de pedirle a Zeus que se revelara en su verdadera forma, como hacía con Hera. Así Sémele, que ahora empezaba a dudar de su amante, decidió enfrentarse a él.

La muerte de Sémele

La siguiente vez que Zeus la visitó, Sémele le pidió que jurara sobre el río Estigia que le concedería cualquier deseo. El Estigia marcaba la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos; al ser un río sagrado, los juramentos realizados sobre él se consideraban inquebrantables, incluso para el rey de los dioses. Tras el juramento de Zeus, Sémele pidió verlo en su verdadera forma.

Zeus sabía que un mortal no sería capaz de verlo en su verdadera forma y sobrevivir, así que le rogó que no le pidiera aquello. Pero Sémele insistió y él se vio obligado a concederle su deseo, ya que no podía retractarse de su juramento. Así, Zeus se transformó en su verdadera forma, con relámpagos y truenos furiosos y Sémele, que sólo era una mortal, murió quemada bajo su luz.

Zeus estaba angustiado y, aunque no pudo salvar a Sémele, sí consiguió salvar a su hijo. El niño había sobrevivido a la presencia de Zeus, pues este era mitad dios y mitad humano. Zeus lo sacó de las cenizas de Sémele, hizo una profunda incisión en su propio muslo y colocó allí el feto. Una vez cerrada la incisión, el niño permaneció allí hasta su nacimiento. Zeus le puso el nombre de Dionisio y se le conoce como “el dios dos veces nacido”, saliendo del vientre de su madre y de nuevo del muslo de su padre.

Cómo Sémele se hizo inmortal

Dionisio fue criado por sus tíos, la hermana de Sémele y su marido, y más tarde por las ninfas. Cuando se convirtió en un joven, deseaba unirse al resto de los dioses en la cima del Olimpo y ocupar su lugar entre ellos, pero no quería dejar a su madre en el Inframundo.

Con el permiso y la ayuda de Zeus, el joven dios fue al Inframundo y consiguió liberar a su madre. Dionisio sabía que estaría en peligro si abandonaba el Inframundo, por lo que le cambió el nombre por el de thyone, que tiene dos significados: “reina furiosa” y “la que recibe el sacrificio”. Semele se convirtió entonces en inmortal y se le permitió vivir en el Olimpo entre los demás dioses. Era adorada como Thyone, la diosa del frenesí o de la rabia inspirada.

Fuentes

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Carolina Posada Osorio (BEd)
(Licenciada en Educación. Licenciada en Comunicación e Informática educativa) -COLABORADORA. Redactora y divulgadora.

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