¿Qué son los colémbolos, esos diminutos bichitos negros que saltan?

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Los colémbolos son artrópodos sin alas, emparentados con los insectos. Presentan tres apéndices abdominales distintivos llamados tubo ventral, fúrcula y tenáculo. El tubo ventral se ubica en el primer segmento abdominal y sirve como punto de apoyo; la fúrcula se localiza en el cuarto segmento y funciona como resorte para saltar; el tenáculo se encuentra en el tercer segmento y sostiene la fúrcula cuando está en reposo.

Colémbolo juvenil de la especie S. cursiveta
La fúrcula se observa claramente en el colémbolo de la fotografía: es el apéndice alagado que se ubica en el extremo opuesto a la cabeza del animal.

Características de los colémbolos

Alimentación. Los colémbolos son animales voraces: consumen hongos, material animal y vegetal en estado de descomposición, excrementos, microorganismos del suelo y polen. Al menos tres especies son consideradas plagas: Bourletiella hortensis, que se alimenta de plántulas de patata o papa, Sminthurus viridis, que daña plantas de trébol o alfalfa y Protaphorura armata, que puede causar daño en las raíces de tomates, zanahorias o nabos cuando no hay material vegetal en descomposición disponible.

Desarrollo. Los colémbolos son ametábolos, esto es, no atraviesan por un proceso de metamorfosis como muchos de los insectos. Así, los individuos más jóvenes se diferencian de los adultos solo en el tamaño y en la ausencia de abertura genital. Sin embargo, sí que experimentan un proceso de muda para poder crecer.

Distribución. La diversidad de colémbolos supera las 7.000 especies a nivel mundial, siendo mayor hacia los trópicos. Además, están por todas partes: son habitantes del suelo superficial o profundo, donde se agrupan muy densamente, llegando a los 50 000 individuos por metro cuadrado. También son abundantes en cuevas, en el interior de algunas especies de hongos, sobre hojas en estado de descomposición, bajo piedras, sobre plantas, en hormigueros y termiteros, en charcos y otras zonas de aguas estancadas y superficiales… incluso, se han observado especies de colémbolos comensales que viven en las branquias de cangrejos marinos. Un “comensal” es una especie que obtiene un beneficio de otra especie sin producirle daño o utilidad.

Ecología. Debido a su tamaño pequeño y al hecho de que viven en sustratos que se mueven con frecuencia, su ocupación de diferentes hábitats es habitual. Por otra parte, no hay muchos informes sobre especies de colémbolos en peligro de extinción, aunque se entiende que aquellas que sean endémicas de hábitats destruidos pueden perderse sin siquiera haber sido previamente estudiadas.

Colémbolos y humanos

El interés por los colémbolos radica en que, dada su abundancia, su actividad influye en la fertilidad de los suelos y el ciclo de los nutrientes, información importante para la gestión adecuada de los ecosistemas. También se relacionan con el estado de avance de una sucesión ecológica, es decir, indican en qué momento se encuentra el proceso de cambio de la composición de especies de una comunidad después de un evento que altera el ecosistema.

Sin embargo, dada la facilidad con la que ocupan un ambiente, los colémbolos han sido considerados molestos para las personas. De hecho, en algún momento se les relacionó con casos de dermatitis, pero los episodios estudiados han podido ser rebatidos. Hoy en día se sabe que no pican ni transmiten enfermedades. No obstante, pueden invadir construcciones en temporadas lluviosas, debido a que les atrae la humedad y las aguas estancadas como los estanques, las fuentes y las piscinas; también pueden reproducirse en interiores húmedos, cerca de fugas y grietas.

Las formas más eficientes de controlar la presencia de colémbolos es reparar grietas y fugas, mantener cubiertas y limpias fuentes, estanques y piscinas, impermeabilizar paredes, marcos de ventanas y puertas y no acumular material vegetal o animal en estado de descomposición. Todas estas medidas pueden ahorrar el uso de plaguicidas, que además son dañinos para el medioambiente.

Fuentes

Enrique Baquero, Rafael Jordana. Clase collembola. Órdenes Poduromorpha, Entomobryomorpha, Neelipleona y Symphypleona. Revista Ibero Diversidad Entomológica @ccesible. 36: 1-11, 2015.

José Antonio Gómez, José G. Palacios, Gabriela Castaño. Abundancia de colémbolos (Hexapoda: Collembola) y parámetros edáficos de una selva baja caducifolia. Revista Colombiana de Entomología. 36 (1): 96-105, 2010.

P. G. Koehler, M. L. Aparicio, M. Pfiester. Colémbolos. Hoja informativa de IFAS, Instituto de Ciencias Agrícolas y Alimentarias, Universidad de Florida, 2017.

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Maria de los Ángeles Gamba (B.S.)
(Licenciada en Ciencias) - AUTORA. Editora y divulgadora científica. Coordinadora editorial (papel y digital).

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