Los grillos de Jerusalén o Stenopelmatus

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Contrario a lo que indica su nombre, los grillos de Jerusalén ni son grillos ni son nativos de la ciudad israelí; se trata de grandes insectos no voladores, pertenecientes al género Stenopelmatinae y nativos del Oeste de Estados Unidos y ciertas partes de México. Aún más extraño que su aspecto es el amplio abanico de nombres comunes que ha ido recogiendo a lo largo de los años. Entre ellos está chinche de la patata, grillo de piedra, grillo de la arena, cara de niño, niño de la tierra (traducción de child of the earth en inglés), qalatötö (shiny bug o “bicho brilloso” en hopi) y c’ic’in lici (red skull o cráneo rojo en navajo). El nombre más común es “grillo de Jerusalén”, y el origen de este apelativo es objeto de un gran debate en la comunidad científica.

Entre las posibles explicaciones están el parecido de sus cuerpos con una cruz de Jerusalén; que su dieta incluya alcachofas de Jerusalén (lo que es poco probable, ya que esta planta es nativa de su región); que los navajos se refieran a ellos como “bichos de la calavera” y los sacerdotes franciscanos los asocien con la “colina de la calavera” en Jerusalén; o el uso de “¡Jerusalén!” como un improperio pronunciado por personas asustadas en el siglo XIX (presumiblemente cuando se encontraban con uno de estos insólitos insectos). Sea cual sea el origen de su particular apodo, estos grandes insectos son decididamente únicos.

Los Stenopelmatidae

Aunque pertenecen al mismo orden que los verdaderos grillos y saltamontes (Orthoptera), los grillos de Jerusalén o Stenopelmatus son miembros de una superfamilia completamente separada, la Stenopelmatidae. Esta familia incluye a las wetas y los grillos rey de Nueva Zelanda y Australia, que poseen un cuerpo igualmente grueso. Originario del Oeste de Estados Unidos y México, el género Stenopelmatidae es un grupo de insectos relativamente poco estudiado.

Algunos entomólogos estiman que puede haber 100 o más especies, muchas de las cuales aún no han sido descritas. Estos insectos no voladores son en gran medida nocturnos y pasan la mayor parte del tiempo excavando en el suelo, donde utilizan sus formidables mandíbulas para alimentarse de raíces y tubérculos en descomposición y, ocasionalmente, de otros insectos. Aunque no son venenosos, sus mandíbulas pueden infligir un doloroso mordisco a los humanos. También pueden producir un olor muy desagradable para disuadir a posibles depredadores.

¿Cómo se puede distinguir una hembra de un macho?

Las hembras y los machos tienen un aspecto ligeramente diferente. Los machos suelen tener la cabeza más grande y un abdomen más pequeño, mientras que las cabezas de las hembras son más pequeña y su abdomen es casi cómicamente más grande. Los machos adultos, por su parte, tienen un par de pequeños ganchos situados entre los cercos, que son cortas proyecciones cerca del final del abdomen.

Las hembras adultas tienen un ovipositor corto que es un tubo de puesta de huevos, situado debajo de los cercos. Las ninfas, que son inmaduras, a menudo no han desarrollado estos rasgos distintivos, pero lo harán con cada muda exitosa.

Comportamiento general del grillo de Jerusalén

En su hábitat nativo, estos insectos se ven más a menudo al final de la tarde, por la noche y a primera hora de la mañana. Prefieren permanecer bajo tierra o en lugares oscuros, húmedos y frescos; para ello utilizan sus cabezas y mandíbulas para cavar en el suelo y empujar la tierra detrás de ellos. La mayoría de estos insectos no puede saltar porque son demasiado pesados. Los individuos más ligeros de la especie son más capaces de hacerlo.

Los grillos de Jerusalén suelen arrastrar su gran abdomen por el suelo cuando caminan, dejando un rastro acanalado tras de sí. También están muy dispuestos a defenderse si no tienen otra opción. Son capaces de derribar criaturas de un tamaño muy superior al suyo. Además, son caníbales. y no suelen encontrarse en grupos durante mucho tiempo.

Sus formas de comunicación

Los grillos de Jerusalén no tienen las alas que utilizan otros ortópteros para hacer sus llamadas características, pero algunos son capaces de producir un sonido silbante frotando sus patas contra el cuerpo. Se cree que esto es una forma de disuadir a los depredadores en lugar de comunicarse entre sí, ya que no tienen un sistema sensorial para escuchar estos sonidos. Cuando quieren enviar un mensaje a sus posibles parejas, tamborilean su abdomen contra el suelo, creando una vibración que puede ser detectada por los órganos de sus patas.

Entre su gran tamaño y sus caras extrañamente humanas, es fácil ver por qué estos singulares insectos han cautivado la imaginación de la gente durante cientos de años. De hecho, son incluso miembros importantes del panteón de los hopi, un estatus que comparten pocos insectos. Lo llames como lo llames, es un insecto que no olvidarás fácilmente.

Fuente

Weissman, D. (2005). JERUSALEM! CRICKET? (Orthoptera: Stenopelmatidae: Stenopelmatus); Origins of a Common Name.

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Carolina Posada Osorio (BEd)
(Licenciada en Educación. Licenciada en Comunicación e Informática educativa) -COLABORADORA. Redactora y divulgadora.

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