Lo que sabemos sobre las mutaciones animales de Chernóbil

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Tres décadas después de la catástrofe de Chernóbil, el peor accidente nuclear del mundo, vuelven a aparecer signos de vida en la zona de exclusión. Los animales salvajes de Chernóbil prosperan en la región contaminada; los cachorros que vagan por la zona atraen la atención de muchísimas personas. La zona de exclusión de Chernóbil, antes considerada definitivamente inhabitable, se ha convertido en un refugio para la flora y la fauna, prueba de que la vida siempre se abre camino.

La mayoría de los animales de Chernóbil no se diferencian de sus homólogos de fuera de esta zona

Se aconseja a los visitantes que no acaricien a los animales de Chernóbil por la posible presencia de partículas radiactivas en su pelaje, pero algunos biólogos se han sorprendido al comprobar que la incidencia de mutaciones físicas parece ser menor de lo que la explosión de radiación podría haber sugerido.

Se han registrado algunas rarezas en la zona (como el albinismo parcial en las golondrinas de mar), pero los investigadores creen que las mutaciones graves se produjeron sobre todo inmediatamente después de la explosión. Los animales salvajes actuales tienen su número normal de miembros y no parecen ser portadores de radiactividad.

No obstante, los criadores observaron un aumento de las anomalías genéticas en los animales de granja inmediatamente después del accidente de Chernóbil. En 1989 y 1990, el número de deformidades volvió a aumentar, probablemente debido a la radiación liberada por el sarcófago diseñado para aislar el núcleo de la central. En 1990 nacieron unos 400 animales deformes. La mayoría de las deformidades eran tan graves que los animales vivían sólo unas horas.

Muchos animales de Chernóbil lograron sobrevivir

Los efectos de la explosión radiactiva de la central nuclear de Chernóbil del 26 de abril de 1986 supusieron la devastación del medio ambiente. Alrededor de la planta y en la cercana ciudad de Pripyat, en Ucrania, la radiación de la catástrofe de Chernóbil provocó que las hojas de miles de árboles presentara un color típico de la oxidación, lo que dio a los bosques de los alrededores un nuevo nombre, “el bosque rojo”.

Los trabajadores acabaron arrancando y enterrando los árboles radiactivos. También se ordenó a los escuadrones de reclutas soviéticos que dispararan a cualquier animal extraviado en la zona de exclusión de Chernóbil, que está conformada por una extensión de terreno de 1.609 kilómetros cuadrados.

Aunque muchos expertos creen ahora que algunas partes de la zona seguirán siendo peligrosas para los humanos durante unos 20.000 años, muchas especies de animales y plantas no sólo han sobrevivido, sino que han prosperado.

La radiación mató a miles de insectos

A diferencia de los grandes carnívoros y el resto de la fauna silvestre, los insectos y las arañas han visto disminuir su número de forma considerable. Un estudio de 2009 publicado en Biology Letters indicaba que cuanta más radiación había en algunas áreas alrededor de la zona de la catástrofe de Chernóbil, menor era la población de invertebrados.

Un fenómeno similar se produjo tras el accidente nuclear de 2011 en la central nuclear de Fukushima, donde las poblaciones de cigarras y mariposas, además de aves, disminuyeron, mientras que otras poblaciones de animales no se vieron afectadas.

Muchos animales sufrieron consecuencias morfológicas

Cada vez hay más estudios empíricos sobre Chernóbil y también sobre Fukushima, que documentan una amplia gama de consecuencias fisiológicas, de desarrollo, morfológicas y de comportamiento de la exposición a contaminantes radiactivos. Se presume que la mayoría de estos efectos tienen una base genética subyacente, aunque en algunos casos no se puede descartar la toxicidad directa.

Uno de los primeros signos visibles de la exposición fue la aparición de manchas blancas en las plumas de las aves. Estos “albinos parciales” han sido bien documentados, y aunque se cree que tienen menores probabilidades de supervivencia, hay suficientes datos que sugieren que este carácter puede ser heredado y puede ser también, al menos en parte, el resultado de una mutación en la línea germinal, basándose en el parecido entre padres e hijos.

Miles de perros quedaron desamparados

Cientos de perros viven en la zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbil, en el norte de Ucrania. Son los descendientes de las mascotas que quedaron atrás en 1986, cuando más de 100.000 personas fueron evacuadas tras la catastrófica explosión de la central nuclear de la ciudad. Los soldados soviéticos trataron de matar al mayor número posible de animales para evitar que propagaran la radiación, pero no consiguieron cubrir el objetivo por completo.

Más de treinta años después, la mayor amenaza para la supervivencia de los perros no es la radiación, sino los animales salvajes, las enfermedades y el duro invierno ucraniano, que ha dado lugar a que pocos de ellos vivan más de cuatro o cinco años.

Durante mucho tiempo no se desarrolló ningún esfuerzo organizado para ayudar a los perros, cuyo número se disparó a más de 1.000 en 2013. Los trabajadores que mantenían el sarcófago que contenía el antiguo reactor de la central y los residentes locales los alimentaban con sobras cuando podían, pero eso no era suficiente, de modo que la rabia, la superpoblación y la malnutrición fueron en aumento.

Sin embargo, en 2017 Lucas Hixson y Erik Kambarian, cofundadores de la ONG estadounidense Clean Futures Fund, se asociaron con SPCA International (SPCAI), una ONG de bienestar animal, y juntos crearon el proyecto Dogs of Chernobyl. La primera prioridad del proyecto era vacunar y esterilizar al menos al 70% de los perros en tres años, objetivo que se cumplió el primer verano de 2019. A partir de entonces, los perros han sido cuidados por diferentes ONG, en compañía de personas que, desde la distancia, adoptan o apadrinan perros para ayudar a la causa.

Fuentes

  • Galván, I; Bonisoli-Alquati, A; Jenkinson, S; Ghanem, G; Wakamatsu, K; Mousseau, T. y Møller, A. (2014). Chronic exposure to low-dose radiation at Chernobyl favours adaptation to oxidative stress in birds. Functional Ecology.
  • Handwiki. (s.f). Biology: Effects of the Chernobyl disaster.
  • Pape Møller, A. y Mousseau, T. (2009). Reduced abundance of insects and spiders linked to radiation at Chernobyl 20 years after the accident. Biology letters.
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Carolina Posada Osorio (BEd)
(Licenciada en Educación. Licenciada en Comunicación e Informática educativa) -COLABORADORA. Redactora y divulgadora.

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