Las partes de una mariposa

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Las mariposas son el orden lepidóptero de los insectos, el segundo orden en cantidad de especies con más de 165000. Las mariposas más grandes que se conocen son la Ornithoptera alexandrae (mariposa alas de pájaro de la reina Alexandra) que llega a medir 31 centímetros de largo y vive en Nueva Guinea, y la Attacus atlas (mariposa Atlas) que desplegada llega a tener más de 400 cm2 de superficie y vive en las zonas tropicales del sudeste asiático. Las mariposas que mejor conocemos son las diurnas pero la mayoría de las especies son de hábitos nocturnos. Todas ellas tienen similares características morfológicas; a continuación veremos las partes características que componen una mariposa.

Las partes de una mariposa. Rolf Krahl – Rotkraut, Wikimedia.
Las partes de una mariposa. Rolf Krahl – Rotkraut, Wikimedia.

En la figura superior se señalan las partes más relevantes que componen una mariposa. Lo primero que nos llama la atención en una mariposa son sus alas. Las alas de una mariposa están compuestas por un par de alas anteriores, unidas al segmento medio del tórax (componente A en la figura) y un par de alas posteriores unidas al metatórax (el último segmento del tórax; componente H en la figura).

Las alas de las mariposas tienen nervaduras cuyo diseño es característico y único para cada especie. La superficie alar está formada por escamas que exponen gran cantidad de aristas, separadas a veces por menos de un micrón entre ellas, o sea, la milésima parte de un milímetro. Esto genera efectos de reflexión de la luz que producen los hermosos colores y los tonos iridiscentes que se observan en muchas especies. Según algunos estudios, las mariposas podrían volar aún sin las alas posteriores, pero las necesitan para ejecutar un vuelo evasivo. Las alas anteriores de los machos liberan feromonas para atraer a las hembras de su especie.

La cabeza de las mariposas tiene una forma que se aproxima a una esfera. En ella encontramos estructuras asociadas a funciones sensoriales como, sus antenas; y otras que se asocian a su alimentación, como la probóscide. La cabeza también aloja su cerebro, dos ojos compuestos y la faringe, el primer tramo del sistema digestivo. La probóscide (componente D en la figura) es un aparato bucal en forma de trompa o pico que utilizan las mariposas para succionar. Está compuesto por dos tubos huecos que la mariposa puede desplegar cuando necesita alimentarse. Los ojos de las mariposas (componente B en la figura) están compuestos por miles de omatidios, unidades sensoriales visuales que tienen células que detectan la luz y en algunos casos pueden distinguir colores.

Las antenas (componente B en la figura) son dos apéndices sensoriales quimiorreceptores que al responder a estímulos químicos del ambiente tienen funciones que se asemejan a los sentidos del gusto y del olfato. Las mariposas también utilizan sus antenas para detectar la velocidad y la dirección del viento, el calor y la humedad. Además, las antenas tienen una función táctil. Las antenas de las mariposas las ayudan a mantener el equilibrio y a orientarse.

El tórax de las mariposas (componente E en la figura) consta de tres segmentos y de cada uno de ellos emerge un par de patas. Los tres segmentos se articulan a través de uniones flexibles que permiten que la mariposa se mueva. Al igual que las alas, el tórax de las mariposas está cubierto por escamas que le dan los mismos efectos visuales.

Las seis patas de las mariposas (componente F en la figura) están articuladas en seis secciones; la coxa, el fémur, el trocánter, la tibia, el pre tarso y el tarso. Los tarsos tienen quimiorreceptores con funciones olfativas y gustativas; las mariposas pueden localizar sus fuentes de alimento usando los quimiorreceptores en sus patas. A través de sus patas las hembras también pueden identificar un lugar adecuado para depositar sus huevos.

El abdomen de las mariposas (componente G en la figura) consta de diez segmentos. Los últimos tres a cuatro segmentos se modifican para formar los genitales externos. En el extremo del abdomen hay también estructuras reproductivas accesorias; en el macho hay elementos que le permiten aferrarse a la hembra durante el apareamiento; en la hembra, el abdomen contiene un tubo mediante el cual deposita los huevos.

Fuentes

  • Aguado Martín, L. O. Las mariposas diurnas de Castilla y León (Lepidópteros ropalóceros). Especies, biología, distribución y conservación I. Valladolid, Junta de Castilla y León, España, 2007.
  • de Viedma, M. G., Baragaño, J. R.,Notario, A. Introducción a la entomología. Ed. Alhambra, 1985.
  • Jantzen, B., Eisner, T. Hindwings Are Unnecessary for Flight but Essential for Execution of Normal Evasive Flight in Lepidoptera. PNAS, National Academy of Sciences, USA, 2008.
  • Smart, P. The Illustrated Encyclopedia of the Butterfly World. Capítulo 2, Chartwell Books, 1977.

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.

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