Westley Allan Dodd, asesino en serie de niños

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Westley Allan Dodd fue un infame pederasta y asesino en serie que, desde los trece años de edad, se dedicó a abusar sexualmente de niños hasta que sus impulsos depredadores lo llevaron a cometer el asesinato de tres niños pequeños de 11, 10 y 4 años de edad, cuyos nombres eran Cole y Billy Neer, y Lee Iseli, respectivamente.

El “asesino de niños de Vancouver”, como se llegó a conocer, se caracterizó por planear cuidadosamente sus ataques y por llevar un diario detallando todas sus ideas y proyectos enfermizos sobre cómo secuestraría, torturaría y asesinaría a sus víctimas.

Además de ser infame por sus crímenes atroces, Dodd también es recordado por haber confesado todos al ser capturado, por haber solicitado la pena de muerte y por haber pedido específicamente la muerte por ahorcamiento, que por cierto fue la forma como asesinó a su última víctima, Lee Iseli. La ejecución pública de Westley Allan Dodd, ocurrida el 5 de enero de 1993, fue una de las últimas ejecuciones oficiales por ahorcamiento que se llevaron a cabo en los Estados Unidos.

A continuación se presenta un resumen de la historia de vida de Westley Allan Dodd, haciendo énfasis en los eventos que lo llevaron a cometer los crímenes por los que se ganó en la prensa sensacionalista el título del asesino en serie más malvado de la historia, dado que todas sus acciones criminales las realizó contra niños.

Una infancia solitaria

Dodd nació en Washington en 1961, en el seno de una familia normal de clase trabajadora, en la que el padre era lechero y la madre, además de ama de casa, trabajaba como cocinera en algunos restaurantes de la ciudad. Westley Dodd era el mayor de tres hermanos, que nacieron uno y dos años después que él. El mismo Dodd describe su infancia como carente de amor y a su familia como fría y distante. De hecho, llegó a quejarse de que sus padres mostraban preferencia hacia sus otros dos hermanos, con lo que se sintió bastante aislado.

El comienzo de la oscuridad

Uno de los aspectos sorprendentes de la vida de Dodd fue lo temprano que comenzó a exteriorizar sus desviaciones sexuales y sus tendencias depravadas. Apenas a los 11 años de edad, Dodd comenzó a interesarse por niños pequeños, comenzando con un primo, y empezó también a interesarse por fotos de desnudos. Según las investigaciones, a la temprana edad de 13 años, Dodd comenzó a exponerse desnudo a través de las ventanas de su habitación a niños que pasaban frente a su casa.

En un período de dos meses, Dodd ya se había expuesto desnudo a más de 40 niños, bien fuera desde su ventana o a niños en la calle cuando salía a montar en bicicleta. La policía tomó cartas en el asunto cuando Dodd ya había cumplido los 14 años de edad, pero no fue castigado ni por el estado ni por sus padres. Parece lógico que falta de consecuencias por sus acciones no hizo sino estimular a Dodd a continuar con su deplorable comportamiento.

Una adolescencia perturbadora

A medida que Dodd iba creciendo, sus depravaciones se hacían cada vez más peligrosas. Cuando entró en los últimos años de bachillerato, comenzó a acosar y a abusar sexualmente de otros niños, incluyendo familiares y amigos de la familia. Dodd comenzó a trabajar cuidando niños en algunos hogares de su vecindario para ganar algo de dinero, y aprovechó la ocasión para abusar sexualmente de niños tan pequeños como de 1 año de edad.

Durante su adolescencia, las actividades depravadas de Dodd comenzaron a llamar la atención de las autoridades. A los 15 años de edad Dodd fue arrestado por exponerse desnudo a dos niñas de menos de 10 años de edad.

A pesar del arresto, Dodd no fue procesado ni amonestado, y la única consecuencia de sus acciones fue que se recomendara a sus padres que lo llevaran a consultas con un terapeuta. Sin embargo, sea porque los padres no mostraron el debido interés en resolver los problemas de su hijo mayor, o simplemente que Dodd no tenía ningún interés en ir, fueron muy pocas las sesiones de asesoramiento a las que atendió, por lo que fueron completamente inútiles.

Sin tratamiento ni castigo por sus acciones, el futuro asesino de niños se sintió más que alentado para seguir en el camino oscuro que se le abría. En este punto, los padres de Dodd ya se habían divorciado. Su padre se casó de nuevo y Dodd abusó sexualmente de sus dos hermanastros, menores que él.

Con el tiempo todo fue empeorando

Durante sus primeros años como abusador de menores, el modus operandi de Dodd consistía principalmente en seducir a sus víctimas y convencerles de que lo acompañaran a algún lugar solitario y se desnudaran para él. Sin embargo, esta era una manera muy difícil de encontrar víctimas, ya que muchos niños habían sido educados para que no hablasen con extraños. Para cuando Dodd era un joven de 20 años de edad, en 1981, comenzó a experimentar con otras maneras de hacer las cosas. Se dio cuenta que podía utilizar la fuerza para alcanzar sus objetivos, por lo comenzó a aplicar estrategias mucho más agresivas.

Ese año fue denunciado ante la policía por intentar secuestrar a dos niñas pequeñas. Sin embargo, para no hacer a sus hijas pasar por el trauma de testificar en los juicios o por alguna otra razón, los padres no siguieron con la denuncia y Dodd no fue arrestado. Nuevamente, percibió que podía hacer lo que quisiera sin que nadie le hiciera nada, sin consecuencia seria alguna.

Poco tiempo después, Dodd se alistó en la marina de los Estados Unidos, pero su comportamiento en el cuerpo militar no hizo más que empeorar. Dodd comenzó a acechar a los niños pequeños a los que podía acceder merodeando por la base y abusaba de ellos, y en un momento les ofreció $50 a dos niños para que lo acompañaran a un motel. Esto le supuso una denuncia a la policía, tras lo cual fue arrestado. Sin embargo, esta vez tampoco hubo consecuencias y no le fueron imputados cargos, a pesar de que Dodd confesó haberles ofrecido dinero a menores a cambio de tener relaciones sexuales con él.

Por fin Dodd va a la cárcel, pero no por mucho tiempo

A pesar de sus múltiples crímenes impunes hasta la fecha, Dodd fue arrestado y enviado a prisión por exponerse a un niño en la base y pasó tres semanas en la cárcel, tras lo cual fue dado de baja de la marina.

En 1982, Dodd fue arrestado por desnudar a un niño en las afueras de un parque, tras lo cual recibió una sentencia de 30 días seguidos de terapia obligatoria para tratar sus trastornos sexuales. En 1984 fue arrestado de nuevo, esta vez por abusar de un niño, y fue sentenciado a 10 años en la cárcel, pero, nuevamente, fue liberado tan solo cuatro meses después.

Está claro que el sistema de justicia fracasó reiteradamente con Westley Allan Dodd. A pesar de haber mostrado y confesado un patrón de abuso sexual de menores, que no había hecho sino empeorar y tornarse más peligroso con el tiempo, resulta sorprendente que le soltaran tan rápido tras su condena, y no lo sometieran a vigilancia.

La planificación de los asesinatos

Dodd pronto comenzó a llevar un diario en el que describía sus pensamientos e ideas más oscuras. En el diario consta la forma como Dodd pasó de fantasear sobre cómo acosaría y abusaría de sus próximas víctimas, a cómo las secuestraría, las torturaría y les haría todo tipo de cosas horribles. Incluso llegó a diseñar y construir un armazón o bastidor de tortura donde amarraría a sus víctimas para someterlas a los más oscuros y dolorosos procedimientos.

Fue para ese entonces cuando Dodd comenzó a explorar la idea de matar a sus víctimas. El diario contiene detalles perturbadores de la manera como planeaba torturar, violar y asesinar a niños pequeños. Estas ideas son demasiado oscuras y enfermizas para reproducirlas aquí.

El asesinato de los hermanos Neer

Dos días antes del día internacional del trabajador, Dodd comenzó a pasar noches en vela, completamente incapaz de dormir y totalmente consumido por la idea de asesinar a niños. Comenzó su cacería en el parque Davis Douglas, a menos de 2 kilómetros de su apartamento. Estudió el parque exhaustivamente, elaborando un mapa del mismo e identificando los mejores sitios donde encontrar y raptar a sus víctimas para luego asesinarlas en otro sitio. La lógica de Dodd era que no quería matarlas allí mismo en el parque ya que traería demasiada atención al mismo y perdería su campo de cacería. Es decir que Dodd ya se había planteado la idea de asesinar no a uno sino a múltiples niños.

Dodd narra en su diario como se dirigió al parque, decidido a encontrar su primera víctima. Se llevó un almuerzo para no tener que regresar a su casa y perder una posible oportunidad. Tras de un par de intentos fallidos que solo lograron excitarlo cada vez más, Dodd se encontró a dos hermanos que regresaban a casa tras pasar la tarde recogiendo pelotas de golf de un campo cercano. Los niños eran William Neer, a quien todos llamaban Billy, y su hermano mayor Cole. Eran cerca de las 6 de la tarde y los niños querían llegar a tiempo para la cena, por lo que tomaron un atajo por el parque David Douglas donde Dodd los encontró.

Al ver a los hermanos, Dodd les ordenó que se bajaran de sus bicicletas y que lo siguieran por unos arbustos. Incapaz de soportar sus impulsos un minuto más, Dodd desvistió y ató a los dos hermanos y abusó sexualmente de ambos para luego apuñalarlos, huir y dejarlos allí desangrándose.

Unos transeúntes fueron los que encontraron a Billy, aún con vida, y llamaron a emergencias. Los bomberos estabilizaron a Billy lo mejor que pudieron y lo llevaron por vía aérea medicalizada a un hospital en Portland, pero no soportó las heridas y la pérdida de sangre y murió por el camino. Siendo tan solo un niño de 10 años, Billy no traía identificación, por lo que no hubo manera de notificar a sus padres inmediatamente.

Mientras tanto, en Vancouver, Washington, los padres de Billy y Cole, preocupados porque ninguno de sus dos hijos había regresado a casa, fueron a la comisaría de policía a denunciar su desaparición. Con el presentimiento de que el niño asesinado en el parque podría ser uno de los dos hermanos, la policía se dedicó a buscar a Cole, que aún no había sido encontrado. Horas más tarde, dieron con el cuerpo sin vida del hermano mayor de Billy, lo que consternó a toda la comunidad de Vancouver y a la nación.

El asesinato de Lee Iseli

La siguiente víctima fue un niño de tan solo cuatro años llamado Lee Iseli, a quien Dodd encontró jugando en un parque en Portland, Oregón con su hermano de 9 años de edad, el 29 de octubre de 1989. En un momento en el que Lee estaba jugando solo en un tobogán, Dodd lo secuestró y se lo llevó a su apartamento. Una vez allí, lo violó repetidas veces, y le tomó fotografías. Al día siguiente, antes de irse a trabajar, Dodd colgó a Lee en su armario y lo contempló mientras moría.

Horas más tarde, Dodd regresó a su apartamento, introdujo el cuerpo sin vida de Lee en unas bolsas y se libró de él en unos matorrales cercanos a un lago, donde fue encontrado al día siguiente.

La captura definitiva

Westley Allan Dodd se estaba volviendo cada vez más activo y peligroso. Tras los asesinatos de Billy, Cole y Lee, necesitaba más. Tan solo dos semanas después, el 13 de noviembre, Dodd se dirigió a un cine en el que se estrenaba una película familiar. Esperó pacientemente hasta que notó que un niño pequeño de 6 años se levantaba para ir al baño. Dodd lo siguió y cuando salió se abalanzó sobre él y se lo llevó en volandas, dispuesto a salir por la puerta principal.

El niño gritó y pataleó golpeando con todas sus fuerzas, mientras Dodd le advertía en voz baja que se quedara quieto, haciéndose pasar por el padre del niño delante de los empleados del cine. Al pasar por la puerta principal, el niño les gritó a las personas que le ayudaran, que no conocía a ese señor y que le quería hacer daño. Los empleados lo persiguieron en la calle y le vieron dejar al niño en el suelo, montarse en una camioneta amarilla y escapar.

El acompañante de la madre del niño que logró escapar de las garras de Dodd pudo seguir a Dodd en su propio vehículo. La camioneta de Dodd sufrió una avería y su perseguidor se ofreció a ayudarle. Cuando Dodd descendió del vehículo, lo inmovilizó y logró llevarlo de vuelta al cine, desde donde llamaron a la policía. Dodd fue detenido.

En la comisaría de policía, Dodd fue interrogado en relación a los otros asesinatos y terminó confesándolo todo. La policía no tardó en encontrar la evidencia incriminatoria, en especial ropa interior de la película Cazafantasmas perteneciente a Lee y que Dodd había conservado como recuerdo.

La confesión y el veredicto

Al principio del juicio, Dodd se declaró inocente de los asesinatos. Sin embargo, más adelante, el asesino se mostró increíblemente locuaz acerca de sus crímenes, confesando en detalle todas las atrocidades que había cometido durante su vida. De hecho, todos los detalles que aquí se presentan sobre su vida y sobre cómo degeneró desde su infancia hasta convertirse en el monstruo que asesinó a tres inocentes provienen de su propio recuento de los hechos y de sus anotaciones en el diario.

Dodd pidió que le sentenciaran a muerte y, además, pidió morir ahorcado, de la misma manera en que había asesinado a su víctima más joven, Lee Iseli. En una entrevista en las que el periodista le preguntó si su ejecución era necesaria, el mismo Dodd respondió sin pestañear que sí, que era absolutamente necesaria porque, de lo contrario, buscaría la manera de escapar, posiblemente asesinando a algunos guardias de la penitenciaría en el proceso y, de lograrlo, continuaría con sus matanzas. Durante la entrevista, Dodd admitió que le gustó mucho en su momento asesinar a esos niños, y que estaba seguro de que lo volvería a hacer sin pestañear si tuviera la oportunidad.

Palabras finales

La ejecución de la sentencia de Dodd se llevó a cabo el 5 de enero de 1993. Sus últimas palabras fueron:

“Una vez alguien me preguntó, no recuerdo quién, si había alguna forma de hacer parar a los delincuentes sexuales. Yo contesté: «No». Estaba equivocado. Estaba equivocado cuando dije que no había esperanza, que no había paz posible. Hay esperanza. Hay paz posible. Encontré ambas en nuestro Señor Jesucristo. Miren al Señor y encontrarán la paz.”

Antes de morir, Dodd escribió un texto que tituló “Cuando conoces a un extraño”, en el queenseña a los padres cómo proteger a sus hijos de depredadores sexuales como él.

A pesar de que existen muchos casos de abuso sexual y asesinato de menores en todo el mundo, el caso de Dodd es uno de los que más ha resonado por varias de razones. Para empezar, está el hecho insólito de tantos arrestos inconsecuentes tras de tantas agresiones y delitos graves, que culminaron con los tres asesinatos citados. En segundo lugar está el hecho que Dodd fue un asesino en serie cuyas víctimas eran niños inocentes, lo que hizo sentir a toda la colectividad un pánico tremendo por la seguridad de sus hijos. Finalmente, el caso fue muy impactante debido al método de ejecución escogido por Dodd, y por el hecho inusual de que no apelara la sentencia de muerte, sino que, muy al contrario, la solicitara.

El único punto positivo de esta historia es que Dodd fue capturado rápidamente, tan solo un par de semanas después de que su conducta escalara al asesinato. De no haber sido así, nadie puede decir cuántos niños más habrían muerto a sus manosy tras torturas cada vez más macabras.

Referencias

Blanco, J. I. (s. f.). Westley Allan Dodd | Murderpedia, the encyclopedia of murderers. Murderpedia. https://murderpedia.org/male.D/d1/dodd-westley-allan.htm

True Crime Brewery. (2019, 18 junio). Catching a Predator: Westley Allan Dodd [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Dn0dGw8A5Vc

Truesdell, J. (2020, 18 marzo). The Last Words of Infamous American Killers: «It’s a Good Day to Die». PEOPLE.Com. https://people.com/crime/last-words-infamous-american-killers-gallery/

Waxman, O. B. (2018, 5 enero). Lessons of the Gruesome Case Behind One of America’s Last Legal Executions by Hanging. Time. https://time.com/5062940/westley-allan-dodd-execution-history/

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Israel Parada (Licentiate,Professor ULA)
(Licenciado en Química) - AUTOR. Profesor universitario de Química. Divulgador científico.

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