¿Qué tipo de arte produjo la cultura tolteca?

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Los toltecas produjeron diversas obras artísticas y destacaron, principalmente, en la arquitectura, la escultura y la alfarería. El arte tolteca se caracterizó por la gran influencia de su cultura guerrera, su orden político y sus creencias religiosas.

Los toltecas y el arte

Los toltecas fueron una civilización que surgió alrededor del 850 d.C. con la unión de varios grupos étnicos del centro de México, como los chichimecas, los nonoalcas y los teotihuacanos. Los toltecas primero se asentaron en Culhuacán y más tarde se establecieron de manera definitiva en Tula, que fue un gran centro urbano hasta, aproximadamente, el año 1150 d. C. El nombre de esta ciudad deriva de la palabra náhuatl tollan, que significa “lugar de los juncos”. La palabra tolteca o toltéctl era el gentilicio con el que se identificaba a los habitantes de Tula, ya que quiere decir “provenientes de tollan”. 

La influencia del arte tolteca fue tan importante que toltécatl se transformó en el término utilizado en otras culturas mesoamericanas para definir a artesanos, artistas o personas que se destacaban en las artes.

El florecimiento de la cultura y el arte tolteca ocurrió durante el gobierno de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, un rey tolteca que se consideraba como la personificación del dios Quetzalcóatl e hijo del dios Mixcoatl. Supuestamente, Topiltzin contribuyó en gran medidad al desarrollo de las artes en Tula.

Además de un fuerte perfil artístico, los toltecas fueron un pueblo guerrero y religioso, que adoraba a varios dioses, en especial al dios Tezcatlipoca, dios de la noche y las constelaciones, creador del cielo y la tierra; al dios de la lluvia, Tlaloc; y a Quetzalcóatl, el dios de la vida, la civilización y el conocimiento. Esto se vio reflejado en la arquitectura, la escultura y la cerámica toltecas, que en su tiempo fueron muy valoradas por otros pueblos y constituyeron una parte significativa del comercio y la economía de Tula.

La preservación del arte tolteca

Después de varios conflictos y sequías, la caída de la ciudad tolteca y la posterior conquista española, se perdió la mayoría del legado artístico de esta civilización. En el siglo XII d. C., Tula fue saqueada e incendiada y se destruyeron muchos de sus registros, construcciones y obras de arte. Más tarde, otras culturas, como los aztecas, utilizaron las piedras de las ruinas toltecas para construir otros edificios.

Aunque el arte tolteca no se ha preservado de la misma manera que el arte maya o azteca, en la actualidad, todavía quedan algunos vestigios de las habilidades artísticas de esta civilización.

Características y ejemplos del arte tolteca

Sin duda, el arte tolteca tuvo sus propias características distintivas que lo destacaron de otras culturas en cuanto a la pintura, la escultura, la alfarería y la arquitectura. Principalmente, se caracterizó por:

  • Reflejar su visión del mundo y el cosmos.
  • Representar a dioses, gobernantes y guerreros de élite.
  • Incorporar el uso de esculturas para sostener los techos de los templos.
  • Preferir el color rojo como base de sus decoraciones.
  • Realizar relieves detallados en murales, frisos y otros objetos.

La pintura tolteca

La pintura tolteca se distinguió por la abundancia de los tonos rojizos, ocres y azules o turquesas en la decoración de edificios, estatuas, esculturas, cerámica y todo tipo de objetos. La mayoría de las esculturas y los utensilios rituales y de uso cotidiano eran de piedra o cerámica policromada, es decir, estaban decorados con varios colores.

Aunque no se conservan muchos ejemplos de la pintura tolteca, se sabe que los toltecas también utilizaban la técnica del fresco para decorar sus construcciones.

Pintura tolteca
Pintura tolteca.

La cerámica tolteca

La alfarería era una de las industrias más desarrolladas en Tula. Entre las ruinas toltecas se encontraron miles de piezas intactas y restos de cerámica de vasijas y objetos que los habitantes utilizaban en la vida cotidiana, intercambiaban y comerciaban con otros pueblos. 

Uno de los ejemplos más distinguidos de la cerámica tolteca que se conserva en el Museo Nacional de Antropología de México es la pieza de terracota recubierta con nácar que representa la cabeza del hombre saliendo de las fauces de un coyote. 

Cabeza de coyote tolteca
Cabeza-Coyote. Museo Nacional de Antropología. México.

Además, existen estatuillas de dioses y guerreros, vasijas, recipientes y otros utensilios de cerámica decorados en color rojo del estilo tolteca Coyotlatelco.

Los toltecas también desarrollaron otro estilo conocido como Mazapa, que se caracterizaba por incluir diseños de líneas rectas u onduladas de color rojo o marrón dentro de las vasijas. 

Cerámica tolteca
Cerámica tolteca.

La escultura tolteca

El arte tolteca se destacó también por sus refinadas esculturas talladas en piedra con líneas bien marcadas y una temática estándar. Generalmente, representaban a figuras masculinas que podían ser guerreros, gobernantes o dioses, que portaban armas y llevaban un tocado de plumas. También podían estar acompañadas de representaciones de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada. Algunas de estas esculturas sirvieron como decoración para edificios, pirámides y templos.

Las esculturas más características del arte tolteca fueron:

  • Los Atlantes: eran estatuas de piedra con figuras antropomorfas de pie, generalmente de grandes dimensiones, que servían como apoyo y adorno para los techos de templos y otras edificaciones. El ejemplo más conocido de este tipo de esculturas son los Atlantes de 4,65 metros de altura y tallados en piedra basáltica que están en la cima de la Pirámide B en Tula. Estas esculturas se realizaron con la técnica del espigado en cuatro partes y representan a cuatro guerreros toltecas de alto rango. Los Atlantes custodiaban el Templo de la Estrella de la Mañana. En la mano derecha sostienen un átlatl o tirador de dardos; y en la izquierda tienen los dardos.
  • Los Chac Mool: eran estatuas de menor tamaño, que representaban a hombres sentados y reclinados, con la cabeza hacia un costado y sosteniendo diferentes recipientes sobre su vientre. Estas esculturas estaban asociadas al culto del dios de la lluvia, Tlaloc, y representaban la fertilidad de la tierra y de los seres humanos. Chac Mool significa  “tigre rojo” y es un nombre que les asignó el arqueólogo estadounidense Augustus Le Plongeon, cuando descubrió la primera escultura de este tipo en Chichén Itzá.
Atlantes de Tula
Los cuatro Atlantes de la Pirámide B de Tula.
Chac Mool tolteca
Chac Mool tolteca. Museo Nacional de Antropología. México.

Otro ejemplo interesante de la escultura tolteca que permite observar el detalle y el relieve de las obras de esta civilización es el Calendario con cuatro glifos, una escultura de piedra que contiene símbolos mayas.

Calendario de los cuatro glifos
Calendario de los cuatro glifos. Museo Nacional de Antropología. México.

La arquitectura tolteca

Los toltecas también sobresalieron por su estilo arquitectónico que, aunque tuvo cierta influencia teotihuacana, se caracterizó por incorporar varios elementos propios en sus estructuras y decoración, como los Atlantes, los Chac Mool, los murales, frisos y murallas con relieves, entre otros. En el complejo arqueológico Tula Mayor quedan ruinas de las grandes construcciones toltecas, entre las que se incluyeron: pirámides, templos, palacios, edificios burocráticos y viviendas.

La arquitectura tolteca se destaca por:

  • El uso de piedra caliza y basáltica.
  • Troncos de pirámide: eran estructuras escalonadas que funcionaban como base o pedestal de templos, palacios y otros edificios importantes.
  • Edificaciones de puertas bajas y sin ventanas. Las viviendas incluían un altar en el centro, y un horno de cerámica.
  • Murales y relieves: generalmente incluían representaciones de dioses o personajes históricos, y detalles de sus atributos, vestimenta y rango. Iban acompañados de adornos de diseños geométricos y otros elementos de la cosmogonía tolteca, como serpientes. Un ejemplo es el Muro de las Serpientes de Tula, que delimita el recinto sagrado de la ciudad y está adornado con relieves de serpientes devorando cráneos humanos.
  • Frisos: eran placas de piedra que iban empotradas en las paredes o muros de los edificios, pirámides o palacios. Solían representar escenas religiosas, rituales y militares. Un ejemplo de friso tolteca es el que se encuentra en el Edificio 4 de Tula, que muestra la procesión de un sacerdote disfrazado de serpiente emplumada, en representación del dios Quetzalcoatl.
  • Pilastras: eran soportes con base cuadrangular y con bastante altura, que cumplían  una función similar a la de los Atlantes, es decir, como apoyo de otras estructuras. Generalmente, las pilastras representaban a guerreros armados. Los toltecas también incluyeron pilares con formas de serpientes.
  • Estelas: eran piezas de piedra que se empotraban en el suelo y conmemoraban a personajes importantes. Las estelas mostraban a personas de pie y de frente, como si fuera un retrato o una fotografía.
  • Banquetas: eran estructuras que se añadían en la parte inferior de los muros y servían como asientos. 
  • Decoración: además de los elementos mencionados, la ornamentación tolteca incluía mosaicos con plumas, serpientes y joyas y acabados de adobe, pintados en diferentes colores.
Muro de las serpientes
Muro de las Serpientes. Tula, México.

Otros ejemplos de la arquitectura tolteca

Otros ejemplos de la arquitectura tolteca son:

  • La Pirámide B: de Tlahuizcalpantecuhtli en el complejo arquitectónico Tula Grande, dedicada al “lucero del alba” o el “señor del amanecer”, Tlahuizcalpantecuhtli, el dios de la vida, la fertilidad, la luz y el saber. Esta pirámide contiene cuatro Atlantes, es decir, esculturas ensambladas que representan a guerreros con cuchillos, flechas y dardos. También, incluye cuatro pilastras esculpidas de figuras humanas de gobernantes toltecas, cada una con un glifo que probablemente indicaba su nombre. En una de ellas hay una figura de Quetzalcóatl, como un hombre con barba y un glifo con forma de serpiente emplumada.
  • La Pirámide C: aunque se encuentra en ruinas, esta estructura se considera el eje principal del recinto sagrado a partir del cual se diseñó y construyó la ciudad de Tula.
  • El Palacio Quemado o Edificio B de Tula: en este edificio se encontraron vasijas de uso doméstico y ritual, pipas, incensarios, braseros y otros objetos de cerámica. También contiene frisos con el disco solar tezcacuitlapilli, cuauhxicalli o vasija con corazones sangrando, varias esculturas Chac Mool, banquetas y altares.
Pirámide B en Tula Grande
Pirámide B en Tula Grande, México.
Pirámide C en Tula Grande
Pirámide C en Tula Grande, México.

Palacio Quemado, Tula
Palacio Quemado. Tula, Mëxico.

Fuentes

  • Villareal Sánchez, G. Y. Arte Tolteca. UAEH. (2010). Disponible aquí.  
  • Historia mexicana. El arte y la arquitectura en la Cultura Tolteca (2020). Disponible aquí.
  • Machiste, Y. (2021, 24 de junio). Características del arte de la cultura Tolteca. Red Historia. Disponible aquí.
  • Cartwright, M. Cultura tolteca. (2018, 27 de abril). World History Encyclopedia. Disponible aquí.
  • Giménez García, E. E. Iconografía guerrera en la escultura de Tula, Hidalgo. Disponible aquí.
  • Báez Urincho, F. La funcionalidad del edificio 4 de Tula Grande. Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. Disponible aquí.
  • Hermoso-Espinosa García, S. Los toltecas, un pueblo de artesanos y guerreros. (2008, 9 de abril). Homines. Disponible aquí.
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Cecilia Martinez (B.S.)
Cecilia Martinez (Licenciada en Humanidades) - AUTORA. Redactora. Divulgadora cultural y científica.

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