Perfil del asesino en serie Donald ‘Pee Wee’ Gaskins

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He recorrido el mismo camino que Dios; tomando vidas y generando miedo en los demás, llegué a ser igual a Dios. Matando me transformé en mi propio maestro. A través de mi poder obtengo mi propia redención“.

Donald Gaskins fue un ladrón, violador, secuestrador y un asesino en serie, quizás el mas importante de Calorina del Sur, en Estados Unidos.

Una infancia problemática

Donald Gaskins nació el 13 de marzo de 1933 en el condado de Florence, en Carolina del Sur, Estados Unidos. Su madre no estaba casada cuando quedó embarazada de Donald, y vivió intermitentemente con varios hombres durante la infancia de Gaskins, que lo maltrataron sistemáticamente. Su madre hizo poco para protegerlo y el niño creció solo. Cuando su madre se casó era habitual que su padrastro lo golpeara, tanto a él y como a sus cuatro medio hermanos.

Donald Gaskins recibió el apodo de Pee Wee cuando era niño debido a que era pequeño. Cuando comenzó la escuela, la violencia que sufría en el hogar se prolongó en las aulas. Peleaba a menudo con los demás niños, y los maestros lo castigaban constantemente. A los 11 años dejó la escuela, trabajó en un garaje local y ayudó en la granja familiar. Durante su trabajo en el garaje, Gaskins conoció a Danny y Marsh, dos chicos de su edad que tampoco acudían a la escuela. Formaron una banda y comenzaron a robar casas y a buscar prostitutas en las ciudades cercanas. También violaban niños y luego los amenazaban para que no se lo contaran a la policía.

Fueron atrapados después de violar en grupo a la hermana menor de Marsh; sus padres los ataron y golpearon. Después de las palizas Marsh y Danny abandoanron la zona, y Gaskins siguió robando solo en las casas de los alrededores. Cuando Gaskins tenía 13 años de edad, en 1946, una niña conocida lo descubrió cuando estaba robando en su casa. Lo atacó con un hacha, pero él logró quitársela y la golpeó en la cabeza y en el brazo antes de escapar del lugar.

Internado en un reformatorio

La niña sobrevivió al ataque y Gaskins fue arrestado, juzgado y declarado culpable de agresión con un arma mortal con la intención de matar. Fue enviado a un reformatorio, la Escuela Industrial para Niños de Carolina del Sur hasta que cumpliera 18 años.

El reformatorio fue particularmente cruel para el joven Gaskins. Casi de inmediato veinte de sus nuevos compañeros lo violaron en grupo. Pasó el resto del tiempo bajo la protección del “Boss-Boy” (jefe) del dormitorio a cambio de sexo, o tratando infructuosamente de escapar del reformatorio. Fue golpeado repetidamente por sus intentos de fuga y explotado sexualmente por la pandilla del “Boss-Boy“.

Fuga y primer matrimonio

Los desesperados intentos de Gaskins por escapar ocasionaban peleas sistemáticas con los guardias, y fue enviado a un hospital psiquiátrico estatal para ser evaluado. Los médicos no encontraron problemas psiquiátricos en Gaskins y fue trasladado nuevamente al reformatorio. Pocos días después volvió a escapar, y estando en libertad se casó con una niña de 13 años. Después de la boda se entregó a la policía para completar su condena en el reformatorio. Fue liberado el 13 de marzo de 1951, cuando cumplió 18 años.

Después de dejar el reformatorio, Gaskins consiguió un trabajo en una plantación de tabaco, pero volvió a delinquir. Junto a un socio se involucraron en un fraude de seguros, asociándose con los productores de tabaco para quemar sus graneros a cambio de una remuneración. La gente empezó a hablar sobre los incendios y a sospechar de la participación de Gaskins.

En esas circunstancias, la hija de su empleador, con quién había entablado amistad, interrogó a Gaskins acerca de los rumores. Gaskins se alteró y la golpeó en la cabeza con un martillo, por lo que fue enviado a prisión durante cinco años, acusado de agresión con un arma mortal e intento de homicidio.

La vida en cárcel no fue muy diferente a la del reformatorio. Gaskins tuvo que mantener relaciones sexuales con uno de los líderes de las pandillas de la cárcel a cambio de protección. Allí se dio cuenta de que la única forma en que podría sobrevivir en la cárcel era convirtiéndose en un “hombre fuerte“, y adquirió una reputación de ser tan brutal y peligroso que los otros presos se mantuvieran alejados.

La pequeña presencia física de Gaskins le impidió intimidar a los otros presos haciendo ostentación de su físico; sólo podría hacerlo con sus actos. Fijó su atención en uno de los peores presos de la cárcel, Hazel Brazell. Gaskins encontró la forma de ganarse su confianza, y después le cortó el cuello. Fue declarado culpable de homicidio, pasó seis meses en régimen de aislamiento y se convirtió así en un “hombre fuerte” entre los presos. A partir de ese momento tuvo una vida más fácil en la cárcel.

Fuga y segundo matrimonio

La primer esposa de Gaskins solicitó el divorcio en 1955, lo cual lo alteró extraordinariamente; escapó de la cárcel, robó un automóvil y se dirigió a Florida. Allí se casó por segunda vez. Su segundo matrimonio duró dos semanas, después de lo cual Gaskins se relacionó con una mujer del ambiente delictivo, Bettie Gates. Juntos viajaron a Cookeville, en Tennessee, para liberar de la cárcel al hermano de Bettie.

Gaskins visitó la cárcel con el dinero para pagar la fianza y una caja de cigarrillos. Cuando regresó al hotel, Gates y su vehículo robado habían desaparecido. Gates no volvió, pero sí apareció la policía. Gaskins descubrió que lo habían engañado: el “hermano” de Gates era en realidad su esposo, que había escapado de la prisión con la ayuda de una hoja de afeitar escondida dentro de la caja de cigarrillos.

El hombrecito del hacha

Una vez apresado, la policía no tardó mucho en enterarse de que Gaskins era un fugitivo convicto y fue enviado de nuevo a la cárcel. Recibió nueve meses más de condena por escapar y apuñalar a un compañero de prisión. Más tarde fue condenado por conducir el automóvil robado a través de las fronteras estatales y recibió tres años de condena en una prisión federal en Atlanta, Georgia. Mientras estuvo allí, conoció al jefe de la mafia Frank Costello, quien lo llamó “El hombrecito del hacha” y le ofreció trabajo.

Gaskins salió de la cárcel en agosto de 1961 y regresó a Florence, en Carolina del Sur. Consiguió un trabajo en los graneros de tabaco y comenzó a delinquir otra vez. En seguida comenzó a robar casas mientras trabajaba como conductor y asistente de un predicador itinerante. Esto le daba la oportunidad de irrumpir en hogares en diferentes pueblos donde el ministro predicaba, haciendo que sus crímenes fueran más difíciles de rastrear.

En 1962 Gaskins se casó por tercera vez y continuó con su conducta criminal. Fue arrestado por violar a una niña de 12 años, pero logró escapar a Carolina del Norte en un automóvil robado. Allí conoció a una joven de 17 años y se casó por cuarta vez. Ella lo entregó a la policía y Gaskins fue condenado por violación de menores. Cumplió seis años de prisión y fue puesto en libertad condicional en noviembre de 1968.

Malos sentimientos, exasperantes y fastidiosos

Donald Gaskins sufría lo que describió como “sentimientos exasperantes y fastidiosos“, que según él lo empujaban a cometer delitos. Se reencontró con esos sentimientos en septiembre de 1969, cuando recogió a una joven en una carretera en Carolina del Norte.

La joven se burló de Gaskins cuando le propuso tener relaciones sexuales. Gaskins la golpeó hasta que quedó inconsciente, luego la violó, sodomizó y torturó. Estando todavía viva, tiró su cuerpo en un pantano, en el que se ahogó.

Este acto brutal fue lo que Gaskins describió más tarde como “un ataque de malos sentimientos“, que lo persiguieron durante toda su vida. Finalmente descubrió cómo satisfacer sus impulsos y a partir de entonces ese fue el motor de su vida. Desarrolló su habilidad como torturador, manteniendo a menudo con vida a sus víctimas mutiladas durante días. A medida que pasaba el tiempo, su mente depravada se volvió más oscura y horrible. Practicó el canibalismo, a menudo comiendo partes cortadas a sus víctimas mientras las obligaba a mirar o a participar en la comida.

Aliviar los “malos sentimientos”

Donald Gaskins prefería víctimas femeninas, pero eso no le impidió atacar a hombres. Más tarde afirmó que hasta 1975 había matado a más de 80 niños y niñas que encontró en las carreteras de Carolina del Norte. Esperaba con ansia sus “malos sentimientos” porque se sentía satisfecho al poder aliviarlos mediante la tortura y el asesinato. Consideró sus asesinatos en la carretera como una diversión de fin de semana, pero consideraba “asesinatos graves” aquellos en los que atacaba a personas que conocía personalmente.

Esos asesinatos graves incluyeron a su sobrina de 15 años, Janice Kirby, y a su amiga Patricia Alsobrook. En noviembre de 1970 se ofreció a llevarlas a casa desde un bar, pero en realidad las llevó a una casa abandonada donde las violó, golpeó y finalmente las ahogó. Su siguiente asesinato grave fue el de Martha Dicks, de 20 años, que se sentía atraída por Gaskins y lo acompañaba a su trabajo en un taller de reparación de automóviles. También fue su primera víctima afroamericana.

En 1973 Gaskins compró un viejo coche fúnebre y le dijo a la gente en el bar donde concurría que necesitaba el vehículo para transportar a todas las personas que había matado a su cementerio privado. Esto ocurrió en Prospect, Carolina del Sur, donde vivía con su esposa y su hijo. En la ciudad tenía fama de ser exaltado, pero no realmente peligroso. La gente pensaba que estaba mentalmente perturbado, pero a algunos les gustaba y lo consideraban un amigo.

Uno de estos casos fue el de Doreen Dempsey. Dempsey, de 23 años, madre soltera de una niña de dos años y embarazada de su segundo hijo, decidió abandonar el lugar y aceptó que su amigo Gaskins la llevara a la estación de autobuses. Pero Gaskins la llevó a un área boscosa, la violó y la mató; luego violó y sodomizó a su hija. Después de matar a la niña las enterró a las dos juntas.

Los cómplices; su error

En 1975 Gaskins tenía 42 años de edad y ya era abuelo; había estado matando constantemente durante seis años. Salió indemne hasta ese momento porque nunca involucró a otros cómplices en sus asesinatos en las carreteras. Pero cambió su forma de delinquir después de que asesinara a tres personas cuya camioneta se había averiado. Gaskins necesitaba ayuda para deshacerse de los cadáveres y le pidió ayuda al ex convicto Walter Neely. Neely llevó la camioneta de las victimas hasta el garaje de Gaskins, dónde Donald la pintó para poder venderla.

Ese mismo año Gaskins cobró 1.500 dólares para matar a Silas Yates, un agricultor rico del condado de Florence. Suzanne Kipper, una exnovia rencorosa, contrató a Gaskins para asesinar a Silas Yates. John Powell y John Owens participaron manejando la comunicación entre Kipper y Gaskins y organizaron el asesinato. El 12 de febrero Diane Neely, la esposa de Walter, que también participó en el crimen, dijo que tenía problemas con el vehículo para que Yates saliera de su casa. Gaskins secuestró y asesinó a Yates mientras Powell y Owens miraban; los tres enterraron su cuerpo.

Poco después, Diane Neely y su novio, el ex convicto Avery Howard, intentaron chantajear a Gaskins pidiéndole 5.000 dólares para no denunciarlo. Gaskins se deshizo de ellos sin excesivos problemas cuando se reunieron para darles el dinero. Mientras tanto, Gaskins seguía matando y torturando a otras personas que conocía personalmente, como Kim Ghelkins, de 13 años, que lo rechazó sexualmente.

Sin conocer el historial de Gaskins, Johnny Knight y Dennis Bellamy intentaron robar en su taller; fueron asesinados y enterrados junto a otras personas del lugar que Gaskins había matado previamente. Nuevamente, Pee Wee pidió ayuda a Walter Neely para enterrarlos. Gaskins obviamente creía que Neely era un amigo de confianza, y le mostró las tumbas de las otras víctimas que había enterrado allí mismo.

Cómo fue descubierto

Mientras tanto, la investigación sobre la desaparición de Kim Ghelkins estaba dando pistas que apuntaban a Gaskins. Mediante una orden de registro, las autoridades revisaron el apartamento de Gaskins y descubrieron la ropa de Kim Ghelkins. Fue procesado y permaneció en la cárcel a la espera de juicio.

Mientras Gaskins estaba preso, y por lo tanto no podía influir sobre Walter Neely, la policía interrogó a su cómplice. Walter Neely se derrumbó durante un interrogatorio y llevó a la policía al cementerio privado de Gaskins, en un terreno de Prospect que era de su propiedad. La policía descubrió los cuerpos de ocho de sus víctimas, incluidos Howard, Diane Neely, Knight y Bellamy, más Dempsey y su hijo. El 27 de abril de 1976, Donald Gaskins y Walter Neely fueron acusados de ocho asesinatos. Los intentos de Gaskins de aparecer como una víctima inocente fracasaron, y el 24 de mayo un jurado lo declaró culpable del asesinato de Bellamy. Fue condenado a muerte. Más tarde confesó los otros siete asesinatos.

Condenado a pena de muerte

En noviembre de 1976 su sentencia fue conmutada por siete cadenas perpetuas consecutivas, después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la pena de muerte en Carolina del Sur era inconstitucional. Durante los años siguientes Gaskins recibió un buen trato por parte de los otros reclusos, probablmente debido a su reputación de asesino despiadado.

La pena de muerte fue restablecida en Carolina del Sur en 1978. Este cambio en la legislación no afectó a Gaskins hasta que fue declarado culpable de asesinar a Rudolph Tyner, un compañero de prisión que estaba en el corredor de la muerte esperando su ejecución. Rudolph Tyner había sido condenado por asesinar a una pareja de ancianos, Bill y Myrtle Moon. El hijo de Myrtle Moon contrató a Gaskins para que asesinara a Tyner, y después de varios intentos fallidos Gaskins logró matarlo con una bomba casera, fabricada con una radio que en la que había colocado explosivos. Ahora apodado “el peor individuo de América“, Gaskins fue condenado una vez más a la pena de muerte.

En un intento por evitar su ejecución, Gaskins confesó más asesinatos. Si sus afirmaciones hubiesen sido ciertas, se habría convertido en el peor asesino en la historia de Carolina del Sur. Admitió haber asesinado a Peggy Cuttino, de 13 años, hija de una destacada familia de Carolina del Sur. William Pierce ya había sido declarado culpable del crimen y condenado a cadena perpetua. Las autoridades no pudieron corroborar los detalles de la confesión de Gaskins y la rechazaron, alegando que lo hizo para atraer la atención de los medios de comunicación.

Durante los últimos meses de su vida Gaskins, junto con el escritor Wilton Earle, escribió su libro La verdad final (Final Truth), que en realidad son sus memorias. En el libro, que fue publicado en 1993, Gaskins habla de los asesinatos y de su sensación de que algo malo habitaba en él. A medida que se acercaba la fecha de su ejecución se volvió más reflexivo sobre su vida, sobre la razón de sus asesinatos y sobre su cita con la muerte.

La ejecución de Donald Gaskins

El día programado para su ejecución Gaskins se cortó las muñecas en un esfuerzo por posponer la ejecución. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en 1976 cuando su sentencia fue conmutada por cadena perpetua, esta vez no pudo eludir la ejecución. Le suturaron las muñecas y fue ejecutado según estaba previsto.

Probablemente nunca se sabrá si las anécdotas de Gaskins en Final Truth fueron verdaderas o inventadas, en su deseo de ser conocido como uno de los asesinos en serie más sanguinarios de la historia de los Estados Unidos. Afirmó haber matado a más de 100 personas, aunque nunca proporcionó pruebas ni información sobre la ubicación de la mayoría de los cadáveres.

Fuentes

Gaskins, Donald H. Final Truth: The Autobiography of a Serial Killer Editor Wilton Earle. 1992.

Gregg, Wildred, Lane, Brian. The Encyclopedia of Serial Killers. 1992. archive.org/details/encyclopediaofse00lane/

Greig, Charlotte. Evil Serial Killers: In the Minds of Monsters. New York City, Foulsham & Co Ltd. 2005.

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.

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