15 citas de la novela clásica “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”

La novela El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert L. Stevenson es una de las historias más fascinantes de la literatura inglesa y universal. Además de la originalidad de su trama, esta obra es emblemática por algunas de sus frases que han pasado a la historia.

Quién fue Robert L. Stevenson

Robert Louis Balfour Stevenson (1850-1894) fue un escritor británico. Nació en Edimburgo, Escocia, en una familia presbiteriana.

Durante su infancia sufrió diferentes enfermedades y lo formaron tutores. Años más tarde ingresó a la Universidad de Edimburgo para estudiar ingeniería. Posteriormente viajó por Escocia e Inglaterra, travesías que sirvieron como inspiración para alguna de sus obras.

Stevenson se destacó como cuentista, novelista y ensayista, principalmente en el género fantástico y de aventuras. Se caracterizó por su agudeza y su escritura sobria y culta, con influencias de la literatura naturalista que estaba en auge en su época.

Algunas de sus obras más famosas son: La isla del tesoro (1883) y El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886). Además, escribió más de 50 cuentos, novelas y poemas, entre los que se incluyen:

  • los cuentos: Nuevas noches árabes (1882) y El Club de los Suicidas y El diamante del Rajá (1878);
  • los poemas: Jardín de versos para niños (1885) y Baladas (1891);
  • las novelas: Secuestrado (1886) y La flecha negra (1888)
  • y los relatos y ensayos: El diablo de la botella (1891); Apología del ocio (1876) y En los mares del Sur (1896).

Stevenson falleció en 1894. Si bien se le apreció en su tiempo, sus obras se convirtieron en clásicos de la literatura mundial mucho después. Después de su muerte, Stevenson continuó siendo una gran influencia para algunos de los grandes escritores del siglo XX, tales como H.G. Wells, Jorge Luis Borges y Graham Greene, entre otros.

Sobre El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde

El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (cuyo título original en inglés es Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde) es una novela corta que se puede incluir en los géneros psicológico, policíaco y de ciencia ficción. Se publicó en el año 1886 y fue un éxito inmediato. De hecho, es también uno de los libros más vendidos y populares de Stevenson hasta la fecha.

Esta obra relata la historia del doctor Jekyll, que tiene dos personalidades distintas y opuestas. Aunque se puede observar una similitud con algunos trastornos psiquiátricos, en realidad Stevenson hace referencia a la naturaleza humana y a su dualidad, a las dos partes distintas y opuestas que convergen en una persona.

Además de la profundidad de su trama, donde se mezclan temas metafísicos, morales y filosóficos, esta novela hizo que se volvieran populares algunas de sus citas. Incluso, es común escuchar la frase “como el doctor Jekyll y míster Hyde” para señalar a una persona que muestra “dos caras” o cuyo comportamiento cambia según la situación en que se encuentre.

Personajes

Los personajes principales de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde son:

  • Gabriel Utterson: un abogado que está a cargo de la investigación de la relación entre su amigo, el doctor Henry Jekyll, y el extraño míster Hyde. Aparece como un hombre hosco, reservado, frío y leal.
  • Henry Jekyll: es un médico y científico, noble, bueno y alto. Entre sus logros se incluye la creación de una pócima para separar la parte oscura y malvada del ser humano.
  • Edward Hyde: tiene un aspecto desagradable, encorvado y de estatura baja y se presenta como un hombre frío, repulsivo y misántropo.
  • Poole: es el mayordomo del doctor Jekyll.
  • Lanyon: es un amigo de Utterson y del doctor Jekyll y el primero en descubrir la verdad sobre este.
  • Enfield: es el amigo y primo lejano de Utterson.

Breve resumen de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde

Los hechos de la novela ocurren en Londres. El primer capítulo comienza con un diálogo entre Utterson y Enfield sobre un acontecimiento desafortunado en el que surge el nombre de un tal Edward Hyde. En el segundo capítulo aparecen también el desconcierto y las dudas de Utterson sobre ese personaje porque es el repentino beneficiario del testamento del doctor Jekyll, uno de sus amigos más íntimos.

Poco después hay un diálogo entre Utterson y el doctor Jekyll en el que conversan sobre míster Hyde. El doctor Jekyll le hace prometer a Utterson que si muere o desaparece, cuidará y velará por los intereses del señor Hyde.

Más tarde, míster Hyde mata salvajemente a un hombre. Cuando Utterson va a hablar con el doctor Jekyll sobre el asesinato, este le asegura que míster Hyde no volverá a aparecer. Además le entrega una carta, supuestamente, de parte de míster Hyde. Más tarde, Utterson compara esa carta y la caligrafía de su amigo y se da cuenta de que es la misma.

A partir de ese momento, Utterson intenta encontrarse con el doctor Jekyll pero sin lograrlo. Unos días más tarde, Lanyon muere y le deja una carta que solo debe abrirse después de que el doctor Jekyll haya muerto o desaparecido.

Un tiempo después, Poole, el mayordomo del doctor Jekyll, va a ver a Utterson y le comenta sobre el extraño comportamiento del médico, que no se deja ver y solo se comunica a través de notas donde pide que le consiga algunos ingredientes químicos. Utterson y Poole se dan cuenta que la persona que está en esa habitación es míster Hyde y no el doctor Jekyll. Cuando derriban la puerta para confirmar su suposición, se encuentran con el cuerpo sin vida de míster Hyde.

Además, encuentran un testamento donde el míster Jekyll nombra como heredero a Utterson, con una nota donde le dice que lea la carta de Lanyon.

Finalmente, Utterson lee dicha carta y allí descubre cómo el doctor Jekyll se transformaba en el señor Hyde tomando una pócima que había inventado. También explica cómo pudo separar las dos personalidades, una buena y otra mala y cómo después de convertirse en míster Hyde, el doctor Jekyll comenzó una doble vida, viviendo de a ratos con cada personalidad distinta.

Finalmente, confiesa que un día se convirtió en Hyde sin beber la fórmula y empezó a tener una mayor dificultad para volver a ser el doctor Jekyll. Tras varios intentos fallidos de recrear la pócima original, el doctor Jekyll se suicida y, a la vez, mata a míster Hyde.

Las 10 citas más famosas de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde

A continuación hay 10 frases populares que expresan algunos de los temas más importantes de esta novela.

Sobre la amistad

Al principio de la novela aparecen las definiciones de la amistad, que, de alguna manera, describen la personalidad de Utterson, su forma de relacionarse con sus amigos y su lealtad hacia ellos. Esto es algo que se verá demostrado una y otra vez a lo largo de la historia entre Utterson, Jekyll y Lanyon.

    Para él, la amistad parecía basarse en un sentido de genérica, benévola disponibilidad.

Capítulo 1

    Sus amigos eran conocidos desde hacía mucho o personas de su familia; su afecto crecía con el tiempo, como la yedra, y no requería idoneidad de su objeto.

Capítulo 1

Sobre los misterios y la curiosidad

Algunas frases interesantes describen los sentimientos y actitudes que provoca la curiosidad humana, la cual en ocasiones puede ser insaciable y atraer la mala fortuna o consecuencias indeseadas. También se establece una conexión entre los misterios y la falta de conocimiento.

[…] Siempre tengo miedo de preguntar; me parece una cosa del Día del Juicio. Se empieza con una pregunta, y es como mover una piedra: vos estáis tranquilo arriba en el monte y la piedra empieza a caer, desprendiendo otras, hasta que le pega en la cabeza, en el jardín de su casa, a un buen hombre (el último en el que habríais pensado), y la familia tiene que cambiar de apellido. No, señor, lo tengo por norma: cuanto más extraño me parece algo, menos pregunto. […]

Enfield – Capítulo 1

[…] Si hubiese podido verlo al menos una vez, creía, se habría aclarado o quizás disuelto el misterio, como sucede a menudo cuando las cosas misteriosas se ven de cerca. […]

Utterson – Capítulo 2

[…] Sin embargo, una cosa es mortificar la propia curiosidad y otra es vencerla. […]

Capítulo 6

Sobre la empatía y la naturaleza del mal

En esta frase de Utterson se demuestra su empatía hacia los demás y, al mismo tiempo, se deja entrever la naturaleza del mal y de lo que no es normal, relacionándolo con el diablo y con la herejía.

[…] Respeto la herejía de Caín —decía con agudeza—. Dejo que mi hermano se vaya al diablo como crea más oportuno. […]

Gabriel Utterson – Capítulo 1

Aquí se pone de manifiesto nuevamente la relación entre la maldad y el diablo, entre lo humano y lo inhumano, y cómo esto se puede ver reflejado en el rostro de una persona, alterar su fisonomía o influir en la percepción que tienen los demás sobre ella.

[…] ¡Ese hombre, Dios me ayude, apenas parece humano! ¿Algo de troglodítico? ¿O será la vieja historia del Dr. Fell? ¿O la simple irradiación de un alma infame que transpira por su cáscara de arcilla y la transforma? ¡Creo que es esto, mi pobre Jekyll! Si alguna vez una cara ha llevado la firma de Satanás, es la cara de tu nuevo amigo. […]

Gabriel Utterson – Capítulo 2

Sobre la dualidad humana

En la novela también aparecen referencias a la dualidad del hombre, del que se habla como un ser en el que coexisten una parte buena y otra malvada. En su confesión, el doctor Jekyll justifica la necesidad de liberar a ambas partes para que no tengan que depender ni afectar a la otra.

[…] Es una maldición para la humanidad, pensaba, que estas dos incongruentes mitades se encuentren ligadas así, que estos dos gemelos enemigos tengan que seguir luchando en el fondo de una sola y angustiosa conciencia. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

[…] Aprendí a reconocer la completa y primitiva dualidad del hombre; me di cuenta de que, de las dos naturalezas que luchaban en el campo de batalla de mi conciencia, aun cuando podía decirse con razón que yo era cualquiera de las dos, ello se debía únicamente a que era radicalmente ambas. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

También se destaca el conflicto interno de algunos personajes, sobre la imagen que proyectan las personas y su personalidad real. Es claro el dilema que enfrenta el doctor Jekyll mientras trata de liberar su lado oscuro y, al mismo tiempo, combatir sus remordimientos.

[…] Si soy el peor de los pecadores pago también la peor de las penas. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 6

[…] Los dos lados de mi carácter estaban igualmente afirmados: cuando me abandonaba sin freno a mis placeres vergonzosos, era exactamente el mismo que cuando, a la luz del día, trabajaba por el progreso de la ciencia y el bien del prójimo. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

[…] Tanto en el plano científico como en el moral, fui por lo tanto gradualmente acercándome a esa verdad, cuyo parcial descubrimiento me ha conducido más tarde a un naufragio tan tremendo: el hombre no es verazmente uno, sino verazmente dos. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

[…] Todos los seres humanos, tal como los conocemos, son una mezcla del bien y del mal; mientras que Edward Hyde era el único representante del mal puro en todo el ámbito del género humano. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

Aquí el doctor Jekyll ofrece una explicación interesante sobre la diferencia física entre él y míster Hyde, y la posibilidad de desarrollar un lado de la personalidad más que otro.

[…] El lado malo de mi naturaleza, al que había transferido el poder de plasmarme, era menos robusto y desarrollado que mi lado bueno, que poco antes había destronado. Mi vida, después de todo, se había desarrollado en nueve de sus diez partes bajo la influencia del segundo, y el primero había tenido raras ocasiones para ejercitarse y madurar. […]

Doctor Jekyll – Capítulo 10

En la siguiente frase, el doctor Jekyll acepta su lado más oscuro y lo ve como una versión más pura y perfecta de sí mismo, implicando que cuando ambas partes, la buena y la malvada, están juntas, no se alcanza a notar la perfección de cada una, sino que se percibe una mezcla confusa de ambas.

Sin embargo, cuando vi esa imagen espeluznante en el espejo, experimenté un sentido de alegría de alivio, no de repugnancia. También aquél era yo. Me parecí natural y humano. A mis ojos, incluso, esa encarnación de mi espíritu pareció más viva, más individual y desprendida, del imperfecto y ambiguo semblante que hasta ese día había llamado mío.

Doctor Jekyll – Capítulo 10

Bibliografía

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