Biografía de Marco Coceyo Nerva, el primero de los buenos emperadores de Roma

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Entre el año 96 y el 192, el Imperio Romano fue gobernado por la dinastía Antonina. Los cinco primeros emperadores de la dinastía se los conoce como los emperadores buenos. Marco Coceyo Nerva fue el primer emperador de la dinastía Antonina, gobernando el Imperio Romano entre los años 96 y 98, tras el asesinato del emperador Domiciano. Marco Nerva inauguró lo que sería una característica distintiva de la dinastía Antonina: la elección del sucesor por parte del emperador aunque no fuera de su familia, es decir, al que considerara el mejor hombre para gobernar Roma independientemente de su origen familiar. Construyó acueductos, mejoró el sistema de transporte y construyó graneros para mejorar el suministro de alimentos.

Marco Nerva nació el 8 de noviembre del año 30 en Narnia, Umbría, al norte de Roma. Provenía de una familia de aristócratas romanos. Su bisabuelo de su mismo nombre, Marco Coceyo Nerva, fue cónsul en el año 36, su abuelo fue un conocido cónsul y amigo del emperador Tiberio, la tía de su madre era bisnieta de Tiberio, y su tío abuelo fue negociador del emperador Octavio. Aunque se sabe poco sobre la educación y sobre la infancia de Marco Nerva, sí se sabe que no era un militar profesional. En cambio, era conocido por sus poemas. Siguiendo la tradición familiar habitual en los patricios, Marco Nerva siguió la carrera política. Fue elegido como pretor en el año 65 y se convirtió en consejero del emperador Nerón. Participó en la desarticulación de un complot contra Nerón, la conjura de Pisón, que tomó el nombre de uno de los principales conjurados, Cayo Calpurnio Pisón.

La ascensión de Marco Nerva al gobierno del Imperio Romano

En el año 68 se produjo un golpe de estado que, con la participación de varios gobernadores, provocó el suicidio de Nerón, al que sucedió un período de guerra civil conocido como el año de los cuatro emperadores. Este período de inestabilidad concluyó con la dinastía Flavia, compuesta por los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano. En el año 69 Marco Nerva se conviertió en cónsul del emperador Vespasiano y, si bien no hay registros al respecto, se cree que siguió como cónsul durante el reinado de los hijos de Vespasiano, Tito y Domiciano, hasta el año 89.

El emperador Domiciano fue asesinado el 18 de septiembre del año 96 en un complot palaciego. Algunos historiadores especulan con que Marco Nerva pudiese haber estado involucrado en la conspiración; al menos sí que parece probable que estuviese al tanto de la situación, pues el mismo día del asesinato de Domiciano, el Senado de Roma proclamó a Marco Nerva como nuevo emperador. Marco Nerva tenía ya sesenta años cuando fue nombrado, y arrastraba problemas de salud, por lo que era poco probable que gobernara por mucho tiempo. No tenía hijos, por lo que se plantearon dudas sobre su sucesión. Puede ser que fuera nombrado emperador más que por sus dotes de administrador, para que eligiese sabiamente al próximo emperador de Roma.

En los primeros meses de gobierno, Marco Nerva se concentró en ordenar la caótica situación que quedó tras el reinado de Domiciano. Las estatuas del antiguo emperador fueron destruidas y Marco Nerva amnistió a muchos políticos y militares a los que Domiciano había exiliado. Siguiendo la tradición no ejecutó a ningún senador pero, según Dión Casio, si que «dio muerte a todos los esclavos y libertas que conspiraron contra sus amos» (sic).

El gobierno de Marco Nerva

Si bien el ascenso al poder de Marco Nerva tuvo mucho apoyo, los militares se mantuvieron leales a Domiciano. Los miembros de la Guardia Pretoriana se rebelaron contra el nuevo emperador, secuestrándolo en el palacio y exigiendo la ejecución de Petronio y Partenio, dos de los asesinos de Domiciano, a los que Nerva había perdonado. Marco Nerva se vio forzado a aceptar las condiciones de los militares y los asesinos de Domiciano fueron capturados y ejecutados, mientras que el precario emperador fue liberado. Si bien Marco Nerva se mantuvo en el poder, su autoridad se vio muy deteriorada por el suceso. El lapso que medió hasta su sucesión, que fueron 16 meses, lo empleó en estabilizar el imperio y asegurar la sucesión. Entre sus logros se encuentran la construcción de un nuevo foro, la reparación de carreteras, acueductos y el Coliseo, la asignación de tierras a los pobres, la reducción drástica de los abusivos impuestos que instauró, el establecimiento de nuevas leyes que limitaban los juegos públicos y la implementación de una mayor supervisión sobre la ejecución del presupuesto.

No hay registro de que Marco Nerva se casara, ni de que tuviese hijos. Resolvió la sucesión eligiendo como su sucesor a Marco Ulpius Traianus, Trajano, nacido en la Península Ibérica y en ese momento gobernador de Alta Alemania. La adopción de Trajano como hijo de Marco Nerva, y por lo tanto como sucesor del emperador, tuvo lugar en octubre del año 97, y permitió a Nerva acordarlo con el ejército, seleccionando a un comandante militar, brillante y respetado, como su heredero. Al mismo tiempo, esa decisión le permitió consolidar su liderazgo y tomar el control de las provincias del norte. Trajano fue el primero de una serie de emperadores elegidos por adopción del emperador regente, sin vínculo familiar, método que se sostuvo en la dinastía Antonina hasta que Marco Aurelio designó a su hijo Cómodo como heredero; sin embargo, continuó después, lo que permitió una mejor elección del gobernante Imperio Romano que mediante la sucesión familiar. De hecho durante el reinado de Trajano, que se extendió desde el año 98 hasta el 117, se produjo la mayor expansión de la historia de Imperio Romano, siendo también un período de gran desarrollo de la arquitectura de Roma y de sus expresiones artísticas, así como de gran esplendor económico.

Trojano y Marco Nerva.
Moneda (ambas caras) con las efigies de Trajano y Marco Nerva.

Marco Nerva sufrió un derrame cerebral en enero del año 98 y murió tres semanas después. Sus cenizas fueron depositadas en el mausoleo de Augusto y el Senado de Roma lo deificó. De esta forma, con su corto reinado, Marco Nerva inauguró la dinastía Antonina, que se continuaría con los emperadores Trajano, del año 98 al 117, Adriano, entre los años 117 y 138, Antonino Pío, quien diera nombre a la dinastía y gobernara entre los años 138 y 161, Marco Aurelio, entre los años 161 y 180, clausurándose con Cómodo, quién reinó entre los años 180 y 192 y se lo considera uno de los peores emperadores de Roma, mientras que casi todos los anteriores fueron magníficos en muchos aspectos. Marco Nerva, junto a los cuatro emperadores que lo sucedieron, son considerados como “los cinco emperadores buenos”, gobernando la etapa de esplendor del Imperio Romano, expandiendo sus fronteras junto con su cultura. Al mismo tiempo, el gobierno se volvió cada vez más concentrado en Roma, una estructuración del poder que ayudó al desarrollo del imperio, pero que lo hizo vulnerable a largo plazo.

Fuentes

The Editors of Encyclopaedia Britannica. Nerva. Encyclopædia Britannica.

Wend, David. Nerva. An Online Encyclopedia of Roman Emperors, 1997.

Posteguillo, Santiago. Trilogía de Trajano (novelas). Editorial Planeta (varias ediciones).

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.

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