Determinismo biológico: definición y ejemplos

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El determinismo biológico, también llamado determinismo genético, es un conjunto de teorías que sostienen que las características y el comportamiento de un individuo dependen de sus aspectos biológicos y, específicamente, de los genes que hereda.

Origen e historia

Hubo distintas teorías antes de que surgiera el concepto de determinismo biológico. La mayoría de ellas intentaba explicar el origen y las razones de las características de las especies y sus diferencias. Sin embargo, a lo largo de la historia, el determinismo biológico también se utilizó como herramienta para mantener la desigualdad entre las etnias y géneros humanos, favoreciendo el surgimiento del racismo, la discriminación y los estereotipos negativos hacia ciertos grupos sociales.

Uno de los primeros en abordar este tema fue Aristóteles, especialmente en sus observaciones sobre política. Sostenía que las distinciones entre las especies se daban en el nacimiento y esto indicaba quiénes estaban destinados a gobernar y quiénes a ser gobernados.

En el siglo XVIII, el determinismo biológico cobró una mayor importancia, especialmente entre las personas que deseaban justificar el trato desigual que recibían otras por sus características raciales. De hecho, en 1735, el científico sueco Carolus Linnaeus fue el primero en dividir a la raza humana. A partir de allí, el determinismo biológico siguió siendo una de las teorías más apoyadas hasta el siglo XIX. También contribuyeron a ello los estudios de importantes científicos de esta época sobre las razas, como el médico estadounidense Samuel Morton y el aristócrata francés Joseph-Arthur de Gobineau.

El auge del determinismo biológico

A principios del siglo XIX, el científico inglés Francis Galton, sostenía que los rasgos negativos como el pie zambo y la tendencia a la criminalidad eran hereditarios. Creía que había que evitar la reproducción de las personas que consideraba defectuosas, y por lo tanto, la réplica de esos rasgos desfavorables.

Además, en 1892, hubo nuevos descubrimientos que también sirvieron de apoyo para el determinismo biológico. Por ejemplo, el biólogo alemán especializado en evolución, August Weismann, propuso en su teoría del germoplasma que la información que hereda un organismo de otro se transmite solo a través de células germinales. Estas contenían determinantes, que eran los genes.

Otros estudios, como los de Samuel George Morton y el médico francés Paul Broca, buscaron probar la relación entre la capacidad craneal, es decir, el volumen interno del cráneo, con el color de la piel de una persona. De esta manera, pretendían demostrar que las personas blancas eran superiores a las de otras razas.

Asimismo, los psicólogos estadounidenses Robert Yerkes y H. H. Goddard realizaron estudios para medir la inteligencia de los seres humanos. Su objetivo era demostrar que los puntajes que obtenían se heredaban, para probar la superioridad de las personas blancas.

Otras teorías sobre el determinismo biológico

A fines del siglo XIX surgieron otras teorías que después se convertirían en los ejemplos más representativos del determinismo biológico. En 1889, el biólogo escocés Patrick Geddes y el arqueólogo John Arthur Thompson afirmaron que el metabolismo de una persona es lo que define su estado físico, emocional y psicológico. Estas características biológicas se aprovecharon para marcar las diferencias entre hombres y mujeres y así justificar la discriminación y las normas sociopolíticas del momento.

Desde esa época, el determinismo biológico sostiene que aunque los hombres son superiores a las mujeres en cuanto a su físico e intelecto, estas últimas son superiores moralmente. Esta creencia se usó para que las mujeres creyeran que tenían el poder de mantener y fomentar la moralidad, apoyando indirectamente al sistema de dominación masculina.

Concepto y características

Teniendo en cuenta el origen y la historia del determinismo biológico, este se puede definir como la idea de que el comportamiento humano es innato. Según esta corriente, el comportamiento humano viene determinado por los genes, el cerebro, u otras características biológicas. Asimismo, para el determinismo biológico no existe el libre albedrío: los individuos no pueden controlar su comportamiento ni su carácter y, por consiguiente, no son responsables de sus acciones. De esta manera, el determinismo biológico ignora por completo el rol que cumple la sociedad y el contexto cultural, así como su influencia en los comportamientos humanos y otros aspectos de los individuos.

Este pensamiento también sugiere que los factores ambientales tampoco influyen en las personas. Considera que las diferencias sociales como género, raza y sexualidad se basan en los rasgos biológicos que hereda cada individuo. Este argumento se utiliza como justificación de la injusticia, la opresión y el control de algunos grupos de personas.

El determinismo biológico y las cuestiones de género

El determinismo biológico tuvo una gran influencia en las problemáticas sobre sexo y género. En especial, sirvió para negar derechos específicos a las mujeres y a personas trans y no binarias. Las características biológicas se utilizaron para evitar que las mujeres recibieran derechos políticos, para discriminar o negar a las personas de otros géneros u orientaciones sexuales y para apoyar el racismo.

Una de las contradicciones del determinismo biológico está relacionada con las normas de género para los hombres y mujeres. Estas refuerzan el rol de inferioridad de las mujeres; sin embargo, se sabe que la supremacía masculina no es un factor natural sino un producto de la sociedad.

El determinismo biológico y la eugenesia

La eugenesia es un concepto que está estrechamente ligado a la descripción del determinismo biológico. Su origen está relacionado con el surgimiento del darwinismo a finales del siglo XIX. Eugenesia significa “buen origen” en griego y se trata de una filosofía social que apoya la mejora de los rasgos hereditarios a través de distintas formas de intervención controlada y selectiva.

El objetivo de la eugenesia era aumentar la cantidad de personas sanas e inteligentes o de cierta etnia. Para ello, se manifiesta en contra de la reproducción de individuos que no posean esas cualidades. Asimismo, defiende las ventajas que esto tendría en la economía de los países.

Los eugenistas creían que la propagación de los defectos genéticos, especialmente las discapacidades intelectuales, eran la causa de todos los problemas sociales.

En las décadas de 1920 y 1930 se realizaron pruebas de coeficiente intelectual para clasificar a las personas. Las que obtuvieron puntuaciones incluso apenas por debajo del promedio se clasificaron como discapacitadas.

El eugenismo del siglo XIX y XX también incorporó métodos agresivos como la esterilización forzada e incluso el genocidio. La eugenesia tuvo tanto éxito que en ese tiempo que, en Estados Unidos, se comenzaron a adoptar leyes de esterilización. Para la década de 1970, ya había miles de ciudadanos estadounidenses esterilizados en contra de su voluntad. 

En la actualidad existen algunas versiones de eugenesia modificadas para los tiempos actuales, las cuales en principio carecen de los fuertes elementos de racismo de la eugenesia de los siglos pasados. Hoy en día existe la eugenesia positiva positiva, la cual busca enriquecer el genotipo para obtener una descendencia que quizá no se hubiera dado por selección natural; así como la eugenesia negativa, que busca corregir “errores” genéticos y eliminar enfermedades y condiciones asociadas a ellos. Algunas de las herramientas del eugenismo moderno incluyen el diagnóstico prenatal, la fecundación in vitro y la ingeniería genética. La eugenesia moderna insiste en ser individual y nunca venir de mano del Estado ni ser coercitiva.

El enfoque moderno

Actualmente, existe un consenso científico que refuta el determinismo biológico. No hay pruebas que demuestren la veracidad de un determinismo biológico estricto. Asimismo, se cree que los rasgos físicos y el comportamiento humano son características que surgen a raíz de interacciones biológicas complejas en las que influye el medio ambiente o el entorno en el que crece y se desarrolla el individuo.

Con respecto a las diferencias de género, el enfoque actual afirma que son el resultado de prácticas culturales y expectativas sociales.

En cuanto a la eugenesia, está sujeta a muchas críticas y se considera inmoral. Además, se cree que favorece la discriminación y viola los derechos humanos.

Bibliografía

  • Serrano, J. A. Filosofía de la ciencia. (1990). España. Trillas.
  • Freeman, S. Biología. (2009). España. Grupo Anaya.
  • Villela Cortés, F. Eugenesia y determinismo genético. Una solución simple a un problema complejo. Programa Universitario de Bioética de la Universidad Nacional Autónoma de México. Acta bioeth. vol.23 no.2 Santiago jul. 2017. Disponible en https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-569X2017000200279.
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Cecilia Martinez (B.S.)
Cecilia Martinez (Licenciada en Humanidades) - AUTORA. Redactora. Divulgadora cultural y científica.

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