El significado de la frase ‘la forma sigue a la función’

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La forma sigue a la función es una frase que resume conceptos básicos del diseño arquitectónico, frase que a generado acalorados debates durante mas de un siglo. ¿Quién formuló una de las frases más polémicas de la arquitectura y cuál fue el papel de Frank Lloyd Wright en la profundización de su significado?

Los aspectos claves sobre la frase la forma se subordina a la función

  • La frase la forma sigue a la función fue acuñada por el arquitecto Louis H. Sullivan en un ensayo que escribió en 1896; The Tall Office Building Artistically Considered (El edificio alto de oficinas considerado desde el punto de vista artístico).
  • La afirmación refsume la idea de que el diseño exterior de un edificio debe reflejar las funciones que se desarrollan en sus espacios interiores.
  • El edificio Wainwright en St. Louis, Missouri, y el edificio Prudential en Buffalo, Nueva York, ambos en los Estados Unidos, son dos ejemplos de edificios cuyo diseño exterior se asocia a sus funciones.

Louis Sullivan

Louis H. Sullivan (1856-1924) nació en Boston, Massachusetts, Estados Unidos; fue un pionero en la construcción de rascacielos en los Estados Unidos, principalmente en el Medio Oeste, creando un estilo qe a veces se denomina “sullivaniano” que cambió los fundamentos del diseño arquitectónico. Louis Sullivan fue una de las grandes figuras de la arquitectura estadounidense, determinante en el estilo arquitectónico que se conoce como la Escuela de Chicago.

Louis Sullivan fue el primer arquitecto moderno de los Estados Unidos; sostuvo que el diseño exterior de un edificio, su forma, debe reflejar las actividades que se desarrollan en su interior, es decir, sus funciones, es decir, los comercios que alberga, las instalaciones con equipamiento mecánico y las oficinas. El edificio Wainwright, construido en 1891 en St. Louis, Missouri, es un ejemplo clásico de la filosofía y de los criterios de diseño arquitectónico implantados por Sullivan. En este edificio, construido sobre una estructura de acero, destaca su fachada de terracota; los pisos inferiores presentan ventanales que permiten la iluminación natural, a diferencia de los siete pisos del centro del cuerpo de la edificación, que encierran espacios de oficinas, y del ático superior. La estructuración arquitectónica del Wainwright de tres partes es similar a la del el Prudential Guaranty Building en Buffalo, Nueva York, construido en 1896 por Adler y Sullivan, el más alto en su época. La similitud en el diseño se corresponde con el desarrollo de las mismas funciones en su espacio interior.

parte superior de dos lados de un edificio de oficinas revestido de terracota marrón de varios pisos, filas de ventanas rectangulares y una fila superior de ventanas redondas
Edificio Prudential Guaranty construído en 1896 en Buffalo, New York, Estados Unidos. Dacoslett/Wikimedia Commons/CC BY-SA 3.0

El crecimiento de los rascacielos

La construcción de rascacielos fue una novedad arquitectónica de la década de 1890. Se comenzó a utilizar un tipo de acero de mayor fiabilidad, fabricado utilizando el proceso Bessemer, para la construcción de columnas y vigas. La mayor resistencia de las estructuras de acero permitió construir edificios más altos sin que se sustentaran en paredes gruesas y en arcos arbotantes. Ésta innovación constructiva fue revolucionaria; los arquitectos de la Escuela de Chicago vislumbraron el cambio drástico de las formas de construcción de edificios que conllevaba. Después de la Guerra Civil en los Estados Unidos se había acentuado el desarrollo de los ambientes urbanos, y el acero se convirtió entonces en uno de los componentes básicos de la “nueva América”.

El desarrollo de las edificaciones en altitud, asociado a la expansión del trabajo de oficina, subproducto de la Revolución Industrial, era un nuevo requerimiento de la arquitectura urbana. Louis Sullivan comprendió la dimensión del cambio histórico y la proyectó en el diseño arquitectónico, en el que los criterios estéticos previamente imperantes se empezaron a subordinar a la necesidad de construir mas alto, mas rápido y más útil. Así, el diseño de edificios de oficinas, junto a muchas otras formas de diseño arquitectónico, se desarrolla, por primera vez, como una forma de arte vivo, en constante evolución. Sullivan quería construir edificios hermosos, como los templos griegos y las catedrales góticas, pero a la vez úyiles y funcionales, capaces de apoyar la evolución de una sociedad en pleno desarrollo.

Louis H. Sullivan expuso los principios de ésta nueva forma de diseño arquitectónico en un ensayo escrito en 1896; The Tall Office Building Artistically Considered (El edificio alto de oficinas considerado desde el punto de vista artístico). El ensayo fue publicado el mismo año en que se construyó el Prudential Guaranty Building en Buffalo, la capital del estado de Nueva York. El legado de Sullivan, además de sembrar sus ideas en el joven Frank Lloyd Wright (1867-1959), fue documentar la filosofía de diseño arquitectónico de los edificios que albergan múltiples usos. Sullivan transformó sus convicciones en textos; las ideas que contienen continúan siendo materia de análisis y debate aún hoy.

low angle view of brown early skyscraper, looking up from the bottom floors
Edificio Prudential Guaranty de 1896 en Buffalo, New York, Estados Unidos. Dacoslett/Wikimedia Commons/CC BY-SA 3.0

La forma

Todas las cosas en la naturaleza tienen una forma“, dijo Sullivan, “es decir, una apariencia externa que nos dice lo que son, que las distingue de nosotros mismos y de las demás cosas”. Es una ley de la naturaleza que la formas “expresen la vida interior” de las cosas, regla que debe seguirse en la arquitectura; cuando la arquitectura se basa en esos principios se denomina “arquitectura orgánica”. Sullivan sugirió que el “caparazón” exterior de los rascacielos debía cambiar para poder reflejar las funciones de su interior. Si de acuerdo a esta nueva forma diseño arquitectónico orgánico, la forma era parte de la belleza natural, la fachada del edificio debía cambiar en la medida que cambiaran las funciones de su interior.

La función

Los espacios interiores con funciones específicas solían ser habitaciones con equipamiento mecánico de servicio, ubicados debajo del nivel de la calle; los sectores comerciales se situaban en los pisos inferiores, las oficinas en los pisos intermedios del cuerpo del edificio, y el ático del piso superior, usado como depósito y para instalar sistemas de ventilación del edificio y otros servicios generales (instalaciones de ascensores, etc.). Quizás en un principio se haya considerado la descripción de Sullivan del espacio destinado a oficinas como orgánica y natural, pero décadas después fue objeto de críticas y burlas, y finalmente se lo rechazó considerando que implicaba la deshumanización del espacio, a partir de algo que Sullivan expresó claramente en The Tall Office Building Artistically Considered

“… un número indefinido de pisos de oficinas apilados nivel sobre nivel, un nivel igual a otro nivel, una oficina igual a todas las demás oficinas, una oficina que es como una celda en un panal, simplemente un compartimento, nada más“.

El surgimiento de la idea de “la oficina” fue un hecho significativo en la historia de los Estados Unidos, un hito que nos afecta aún hoy. No es sorprendente entonces que el postulado que Sullivan estableciera en 1896 “la forma sigue a la función“, o incluso se subordina a ella, haya tenido vigencia durante tantos años, a veces como una explicación, a menudo como una solución arquitectónica, pero siempre como una idea de diseño propuesta por un brillante y visionario arquitecto en el siglo XIX.

Forma y función son una misma cosa

Frank Lloyd Wright, alumno de Sullivan, fue un joven dibujante que nunca olvidó las enseñanzas de su maestro. Al igual que con los diseños de Sullivan, Wright incorporó las palabras de su “lieber meister” (querido maestro en alemán), las hizo suyas y las resumió a su modo: “forma y función son una misma cosa“. Afirmó que las ideas de Sullivan se aplicaban en forma incorrecta si se las reducía a un eslogan dogmático, transformándolas en una simple excusa para realizar “construcciones con un estilo absurdo, sin objetivos“. Según Wright, Sullivan usó la frase como punto de partida. Planteando el diseño “desde adentro hacia fuera“, la idea de Sullivan de que la función de los espacios interiores determina el aspecto interior, Wright se pregunta: “si el suelo tiene forma, ¿porqué no aceptar este hecho como punto de partida?, ¿por qué no comenzar aceptando los dones de la naturaleza?

Entonces, ¿cuáles son los factores a considerar al desarrollar el diseño exterior? La respuesta de Wright es el dogma de la arquitectura orgánica: dichos factores son el clima, el suelo, los materiales de construcción, el tipo de sistema de trabajo aplicado (si se hizo con una máquina o manualmente) y, en fin, el espíritu humano vivo que hace que un edificio sea “arquitectura“.

Frank Lloyd Wright no rechaza las ideas de Sullivan, pero sugiere que Sullivan no profundizó ni desarrolló sus propuestas en los aspectos intelectuales y espirituales. Wright escribió: “menos solo es más donde más no es bueno”. También escribió: “la forma sigue a la función es un mero dogma hasta que se entiende que la afirmación superadora es que la forma y la función son una misma cosa“.

Fuentes

  • Frank Lloyd Wright on Architecture: Selected Writings (1894-1940). Frederick Gutheim, editor. Grosset’s Universal Library, 1941.
  • Sullivan, Louis H. The Tall Office Building Artistically Considered. Lippincott’s Magazine, 1896.
  • Wright, Frank Lloyd. The Future of Architecture. New American Library, Horizon Press, 1953.

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.

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