La definición de forma en el arte

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El término «forma» puede significar distintas cosas en el arte: es uno de los siete elementos del arte y describe un objeto tridimensional en el espacio. Si vamos un poco más al fondo, el «análisis formal» de una obra de arte describe cómo los elementos y los principios de la misma se unen, independientemente de su significado y de los sentimientos o pensamientos que pueden generar en el observador. La forma también se utiliza para describir la naturaleza física de la obra de arte, como en una escultura de metal o en una pintura al óleo.

Cuando se utilizada junto con la palabra «arte» como «forma de arte», también puede significar un medio de expresión artística reconocido como perteneciente a las bellas artes o un medio no convencional hecho muy bien, con destreza o creatividad como para elevarlo al nivel de las bellas artes.

La forma y el arte

Los elementos del arte son el conjunto de componentes de una obra de arte utilizados normalmente en su enseñanza y análisis, en combinación con los principios de arte.

La forma es uno de los siete elementos del arte, que son las herramientas visuales que un artista utiliza para hacer una obra de arte. Además de la forma una obra de arte contiene líneas, figuras, tonalidades, colores, texturas y espacios. 

Como elemento del arte, la forma connota algo que es tridimensional y encierra volumen, teniendo largo, ancho y alto, a diferencia de la figura (geométrica u orgánica), que es plana, de dos dimensiones. Una forma está compuesta por las tres dimensiones y al igual que las figuras puede ser geométrica u orgánica.

Las formas geométricas son formas matemáticas, precisas, y se pueden nombrar como las formas geométricas básicas: esfera, cubo, pirámide, cono o cilindro. Un círculo se convierte en una esfera en tres dimensiones, un cuadrado se convierte en un cubo, un triángulo se convierte en una pirámide. Se encuentran con mayor frecuencia en la arquitectura y en las construcciones de nuestro entorno, aunque también se pueden observar en las esferas de los planetas, las burbujas o en el patrón cristalino de los copos de nieve.

Las formas orgánicas son aquellas que fluyen libremente, son curvas y fibrosas y no son simétricas, no son fáciles de medir o de catalogar. Se encuentra con mayor frecuencia en la naturaleza, como en la forma de las flores, de las ramas, de las hojas, de los charcos, de las nubes, de los animales y en la figura humana, y también se pueden observar en los edificios llamativos y extravagantes del arquitecto español Antoni Gaudí (1852 -1926), así como en muchas esculturas.

La forma en la escultura

La forma está más estrechamente ligada a la escultura, ya que es un tipo de arte tridimensional y tradicionalmente ha integrado la forma con el color y la textura. Las formas tridimensionales pueden verse desde distintos ángulos; convencionalmente las formas podían visualizarse desde todos sus lados, eran llamadas esculturas en redondo. A diferencia de los relieves en los que los elementos esculpidos permanecen adheridos a un fondo sólido; estos son el bajo relieve, el alto relieve y el relieve hundido. Históricamente las esculturas se hacían a semejanza de alguien, en honor de un héroe o de un dios.

En el siglo XX se amplió el significado de escultura incorporando el concepto de formas abiertas y cerradas, significado que continúa expandiéndose en la actualidad. Las esculturas ya no son sólo formas estáticas, masas sólidas, opacas, que han sido talladas en piedra o moldeadas en bronce. La escultura hoy en día puede ser abstracta, creada a partir de diferentes objetos, con movimiento, cambiante con el tiempo o hecha de materiales poco convencionales como la luz u hologramas, como la obra del reconocido artista Jame Turrel.

Las esculturas pueden caracterizarse en términos relativos como formas cerradas o abiertas; una «forma cerrada» tiene una estructura similar a la forma tradicional, con una masa sólida y opaca. Incluso si existen espacios dentro de la forma, estos están contenidos y confinados, y tienen un enfoque dirigido hacia el interior, en la forma en sí misma, aislada de su ambiente. Mientras que una «forma abierta» es transparente, revelando su estructura y por lo tanto tiene una relación más fluida y dinámica con su ambiente. 

El espacio negativo es un componente principal y tiene una fuerza activadora de una escultura de forma abierta. Pablo Picasso (1881-1973), Alexander Calder (1898-1976), y Julio González (1876-1942) son algunos de los artistas que crearon esculturas de forma abierta, hechas de alambre y otros materiales.

El gran artista inglés Henry Moore (1898-1986) junto a Barbara Hepworth (1903-1975) fueron los dos escultores británicos más importantes del arte moderno, y ambos revolucionaron la escultura al ser los primeros en crear esculturas biomórficas (bio = vida, mórfica = forma).

Ella lo hizo en 1931 y él en 1932, señalando que “incluso el espacio puede tener forma” y que “un agujero puede tener tanto significado es su forma como una masa sólida”. 

La forma en el dibujo y en la pintura

En el dibujo y en la pintura la ilusión de la forma tridimensional se transmite mediante el uso de luces y sombras, y de la representación de intensidades y de tonalidades. La forma se define por el contorno exterior de un objeto, que es la forma en que lo percibimos por primera vez y comenzamos a darle sentido, pero la luz y las tonalidades ayudan a dar forma y contexto a un objeto en el espacio de manera que podemos identificarlo completamente.

Por ejemplo, suponiendo que una sola fuente de luz ilumina una esfera, el punto que resalta es donde la fuente de luz incide directamente, la intensidad intermedia es la tonalidad central de la esfera, donde la luz no incide directamente, la sombra del núcleo es el área de la esfera donde la luz no incide en absoluto y es la parte más oscura de la misma, la sombra proyectada es el área de las superficies circundantes en donde el objeto bloquea la luz, y la iluminación reflejada es la luz que se refleja de nuevo sobre el objeto, desde los objetos y superficies circundantes. Con estos juegos de luz y sombra se puede dibujar o pintar cualquier forma simple para crear la ilusión de una forma tridimensional.

Cuanto mayor sea el contraste de tonalidades, más pronunciada se vuelve la forma tridimensional, las formas que se representan con poca variación de tonalidad parecen más planas que las que se representan con mayor contraste.

Históricamente, la pintura ha pasado de una representación plana de las formas y del espacio a una representación tridimensional de las formas y del espacio, y a la abstracción. La pintura egipcia era plana, con la forma humana representada frontalmente pero con la cabeza y los pies de perfil. La ilusión de la forma no se desarrolló sino hasta el Renacimiento, con el descubrimiento de la perspectiva. Artistas barrocos como Caravaggio (1571-1610) exploraron la naturaleza del espacio, la luz y experimentaron la forma tridimensional mediante el uso de claroscuros, fuerte contrastes entre la luz y la oscuridad. La representación de la forma humana se volvió entonces mucho más dinámica con el claroscuro y la perspectiva, dando a las formas una sensación de solidez y de peso, creando una poderosa sensación de dramatismo. 

El modernismo liberó a los artistas para jugar con la forma de manera más abstracta. Artistas como Picasso, con la invención del cubismo, rompieron con el formalismo que implicaba asociar el movimiento al espacio y al tiempo.

Una obra de arte

Al analizar una obra de arte nos damos cuenta que el análisis es formal e independiente de su contenido o contexto. Un análisis formal significa utilizar los elementos y principios del arte para evaluar su efecto visual. El análisis formal puede revelar decisiones en su composición que ayuden a reforzar el contenido, la esencia de la obra, el significado y la intención del artista, así como dar pistas sobre el contexto histórico.

Por ejemplo, los sentimientos de misterio, temor y trascendencia que evocan algunas de las obras más importantes y perdurables del Renacimiento, como la Mona Lisa (Leonardo da Vinci, 1517), La creación de Adán (Miguel Ángel, 1512), La última cena (Leonardo da Vinci, 1498) se constituyen a partir de distintos elementos y principios formales de composición como son la línea, el color, el espacio, la forma, el contraste, el énfasis, el efecto y la condición atemporal, que el artista utiliza para crear la pintura y que constituyen su significado.

Fuentes

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.
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