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Consiste en una apelación a la piedad o a la simpatía para para lograr la aprobación cuando se carece de argumentos relevantes. El término ad misericordiam es considerado como una falacia lógica. La palabra falacia proviene del latín fallacia y significa engaño. Es la expresión de un razonamiento falso o incorrecto que tiene apariencia de verdad.
Las falacias son tan problemáticas en la vida diaria como en cualquier otro ámbito, pero en el derecho, en los procesos penales y judiciales en general, representa argumentos muy utilizados.
En el sistema legal se establecen los juicios acerca de la culpabilidad o responsabilidad sobre algún hecho, se encuentran las dos partes, una que reclama y otra que espera absolución. Cada una de las partes involucradas presenta argumentos en apoyo o en contraposición a la evidencia obtenida en la investigación y es de esperar que los argumentos utilizados sean lógicamente correctos.
Los argumentos ad misericordiam son distractores e irrelevantes al momento de sustentar una idea, ya que buscan obtener beneficios o deslindarse de las consecuencias de sus acciones. Es falaz, dado que recurre a emociones de lástima y compasión, es una manipulación de los hechos valiéndose de las emociones, en muchos casos este análisis resulta indignante para las personas de la parte contrapuesta.
De acuerdo con Copi y Cohen, en el derecho penal el argumento ad misericordiam es un argumento falaz si con él se pretende evadir el castigo de un criminal, pero es un argumento a utilizar si lo que tratan es de despertar la compasión de un jurado para que se atenúe la pena o para determinar la severidad del castigo.
Este tipo de argumento en el cual se apela al altruismo y a la piedad del jurado para manipular y propiciar se renuncie a la razón, recurriendo a la lástima de la audiencia para obtener su simpatía, aprobación o absolución, son muy comunes en los casos judiciales, pues en muchos de ellos se acude a describir situaciones o circunstancias conmovedoras.
Ejemplos del argumento ¨ad misericordiam¨
En el contexto legal
Para el profesor de filosofía Douglas Walton algunas apelaciones a la piedad en un contexto determinado pueden ser razonables y legítimas. Ejemplos de ello se presenta en el contexto judicial. Un abogado en nombre de su cliente apela en su defensa para obtener una rebaja de la pena: “Mi cliente viene de una familia trabajadora y humilde de la parte más pobre de la ciudad. Como se puede ver, él es solo un joven y sus discapacidades físicas y cicatrices emocionales traumáticas han hecho que su vida sea una lucha cruel en medio de la selva criminal de las calles. Él es una víctima más, un individuo que ha sido aplastado por fuerzas fuera de su control”.
Un ejemplo poco realista, pero bastante ilustrativo que se presenta en los textos académicos para reseñar un argumento en donde existe la sustitución de las razones por apelaciones emotivas, es el de un caso en donde un hombre que asesinó a sus padres apela ante el jurado y el juez de la corte por clemencia porque es huérfano: “Ruego piedad al jurado porque me he quedado huérfano”. El hombre busca que sientan la lástima con su condición de huérfano, como si no tuviera responsabilidad o nada que ver con el asesinato.
En el contexto judicial un abogado no fundamenta su defensa únicamente en el hecho de generar emociones con argumentos ad misericordiam para sembrar en los corazones de los miembros del jurado lástima, eso no exoneraría al cliente del delito, ya que cualquier juez o fiscal señalaría el intento de manipulación del tribunal con una historia triste para distraerlos de los elementos importantes para la justicia.
En el contexto cotidiano
Muchas personas se valen de argumentos ad misericordiam para evadir sus responsabilidades: el caso del alumno que le dice a su Profesor: “Yo sé que este ensayo había que entregarlo hace seis semanas y que el examen final ya terminó, pero tengo muchos problemas personales. Trabajo medio tiempo porque tengo que reunir el dinero de la escuela y he tenido problemas emocionales. La persona con la que he estado viviendo me dejó, y mi perro acaba de morir. Además, mi abuela está muy enferma. Aun así, habría entregado el ensayo antes, pero mi computadora estaba dañada y no me puedo dar el lujo de que la arreglen.”.
En este ejemplo, el profesor debe ponderar los argumentos del estudiante para poder tomar una decisión justa, entonces podría solicitar pruebas como un certificado de salud de su abuela para poder determinar si es conveniente permitirle entregar el trabajo de manera tardía o por el contrario el aprendiz sólo quería que su maestro se conmoviera por su “mala suerte” constituyéndose en un argumento ad misericordiam, sin soportes, ni legitimidad.
Se han presentado muchas pruebas de que la ad misericordiam es una táctica de argumentación poderosa y engañosa que bien merece un estudio y una evaluación cuidadosa. Para el profesor Walton “el problema no es que la apelación a la piedad sea inherentemente irracional o falaz, sino que tal apelación puede tener un impacto tan poderoso que fácilmente puede salirse de control, llevando un peso de presunción mucho más allá de lo que se merece dentro del contexto del diálogo y distrayendo al entrevistado de consideraciones más relevantes e importantes”. En algunos casos estos argumentos son falaces, sin embargo, aún más importante es pensar en el argumentum ad misericordiam no como una falacia per se, sino como una especie de argumento que automáticamente genera una señal de advertencia.
En las novelas y series televisivas
En la novela de Max Shulman “El amor es una falacia”, un capítulo del texto se fundamenta en el argumento ad misericordiam, aquí se relata el uso argumentativo y se contrapone un ejemplo para rebatir la falacia:
Sentados bajo el roble, la noche siguiente, le dije: “nuestra primera falacia de esta noche se llama Ad Misericordiam”. Ella se estremeció de alegría. – “Escucha atentamente” dije. “Un hombre solicita un trabajo. Cuando el jefe le pregunta cuáles son sus méritos, contesta que tiene esposa y seis hijos en casa, que la esposa es inválida, los niños no tienen qué comer, ni ropa que ponerse, ni zapatos en sus pies, que no hay camas en la casa, ni carbón en la chimenea y el invierno está llegando”. Una lágrima rodó por cada una de las rosadas mejillas de Polly. – “¡Oh! Esto es horrible, horrible”, sollozó. – “Si, es horrible” acepté, pero no es un argumento. El hombre nunca respondió la pregunta del jefe sobre sus méritos. En vez de eso, apeló a la piedad del jefe. Cometió la falacia Ad Misericordiam. ¿Comprendes?”. – “¿Tienes un pañuelo?”, dijo entre sollozos. Le entregué un pañuelo y traté de no gritar mientras ella se secaba los ojos.
En el texto de la novela, el autor Max Shulman expresa como los razonamientos falaces pueden afectar el razonamiento lógico de Polly, quien es manipulada por el argumento y se conmueve por la situación planteada.
En las series televisivas se utilizan también este tipo de argumentos para dar sentido gracioso o burlesco a determinada trama. En el popular episodio de los Simpson, ¨El día de la muerte de la comedia¨ el personaje Bob Patiño se presenta ante el juez de su causa y expresa “Señoría, mi encarcelamiento es un castigo cruel e inusual. En primer lugar, las sandalias de ducha proporcionadas por la prisión son muy pequeñas. En segundo lugar, el club de lectura de la prisión está formado principalmente por prisioneros que me golpean con libros”.
En la serie humorística El Chavo del Ocho, muy popular en la televisión latinoamericana, también se utiliza el argumento ad misericordiam tanto en el personaje del Chavo (quien vive en condiciones de pobreza dentro de un barril ubicado en una típica vecindad mexicana), como en los distintos personajes de la vecindad quienes apelan al argumento de manera jocosa para manipular y conmover por una gran gama de problemas, como carecer de alimento o empleo, falta de solvencia monetaria, persecuciones del cobrador de la renta, entre otros.
Finalmente recurrir a los argumentos que apelan a la emoción en algunos casos no es necesariamente falaz, ya que es preciso tomar en consideración los elementos contextuales y pragmáticos de los argumentos, tal es el caso de los juicios legales. En las cortes de justicia la simpatía que sienta el jurado por el acusado no puede ser motivo de absolución, sin embargo, ningún abogado defensor dejará de apelar al argumento ad misericordiam para apoyar a su cliente, es una carta que siempre se juega.
Fuentes
- Copi, I., y Cohen, C. (2007). Introducción a la lógica. México: Limusa.
- Mateos Nava, Misael. (2007). Lógica para inexpertos. México: Edere.
- Walton, D. (2008). Lógica informal, una aproximación pragmática. New York: Cambridge University Press.
- Walton, D. (1992). El lugar de la emoción en la discusión. Penn State Press.


