Interferencia proactiva y retroactiva: Definición y ejemplos

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La Teoría de la interferencia explica por qué olvidamos la información almacenada en nuestro cerebro y sostiene que se debe a la interferencia de unos recuerdos sobre otros. La interferencia proactiva se produce cuando la información ya aprendida interfiere con la información nueva que se intenta aprender. La interferencia retroactiva, en cambio, ocurre cuando la información nueva interfiere con los recuerdos anteriores.

La memoria y el olvido

El funcionamiento de la memoria humana y el olvido ha sido un tema de estudio que ha despertado el interés científico desde el siglo XIX, y continúa en la actualidad. 

Generalmente, cuando se habla de memoria, se hace referencia a:

  • la memoria a corto plazo, que es el sistema cognitivo que procesa los estímulos que recibe el cerebro durante un breve período de tiempo;
  • la memoria a largo plazo, en la que el sistema cognitivo que se encarga de procesar la información y almacenarla por un período prolongado. 

La memoria es importante para realizar todo tipo de actividades, y principalmente, tiene un rol esencial en el aprendizaje. Teniendo en cuenta esto, la memoria se puede clasificar en:

  • Memoria declarativa o explícita: es la forma consciente en que recordamos la información. Este tipo de memoria se utiliza a diario en el estudio y las tareas cotidianas. Por ejemplo, cuando tratamos de memorizar un concepto, aprender vocabulario nuevo, recordar una contraseña o la lista del supermercado, etc. 
  • Memoria implícita o no declarativa: es la capacidad de recordar información de forma inconsciente, sin realizar un esfuerzo. Este tipo de memoria suele ser involuntaria, ya que se produce de manera automática. Por ejemplo, al escuchar una canción muchas veces o conducir un coche. 

Las teorías del olvido

Durante el estudio de la memoria o por qué recordamos surgió también el interrogante de por qué olvidamos. Es decir, las razones que causan el olvido o la prioridad que tienen unos recuerdos sobre otros. Actualmente, se sabe que olvidar es un proceso involuntario que consiste en dejar de recordar información que no se ha eliminado, sino que ha quedado “escondida” en el inconsciente. 

A excepción de los olvidos por enfermedades mentales como el Alzheimer, el proceso de olvidar es natural e incluso, saludable. De lo contrario, recordaríamos todo constamente, incluso las experiencias negativas, traumáticas o información que ya no nos sirve más. Entre los distintos tipos de olvido, se incluyen: 

  • El olvido por aprendizaje interferente: se considera normal y ocurre a diario ya que estamos en constante aprendizaje.
  • El olvido psicológico: una alteración del funcionamiento mental que generalmente ocurre cuando una persona se encuentra bajo altos niveles de estrés.
  • El olvido traumático: se produce cuando la persona recibe un golpe en la cabeza. También se conoce como amnesia.
  • El olvido fisiológico: se debe a problemas en la formación del cerebro o el sistema nervioso.

Cómo se produce el olvido

A mediados del siglo XX, se llegó a la conclusión de que el olvido normal de la información almacenada en el cerebro se produce debido al debilitamiento de las conexiones entre ciertas neuronas. Cuando se adquiere información nueva, las neuronas se conectan siguiendo un determinado patrón o registro. Este patrón o conexión entre ellas es lo que permite acceder a la información que se encuentra guardada en la memoria. 

De esta manera, el recuerdo se almacena en forma de registro y vuelve a estar disponible cuando recordamos, mediante la activación de ese patrón de conexiones de neuronas. Al recordar, ese patrón de conexión se activa nuevamente. Cuanto más se utiliza ese recuerdo, mayor es la fuerza de la conexión. Sin embargo, cuando no se usa con frecuencia, la conexión se va volviendo cada vez más débil, hasta que se pierde. Esto provoca el olvido de esa información o registro particular.

Generalmente, la causa del olvido de un recuerdo es la interferencia de otros recuerdos. El estudio del olvido y la memoria es especialmente importante en las investigaciones sobre el aprendizaje y algunas enfermedades mentales. Debido a ello, en el último siglo se han llevado a cabo estudios y se han elaborado diferentes teorías e hipótesis para explicar cómo funciona la memoria, cómo se producen y se mantienen algunos recuerdos y cómo y por qué se olvidan otros.

La Teoría de la interferencia

Una de las teorías más destacadas sobre el olvido y la memoria a largo plazo es la Teoría de la interferencia, según la cual, unos recuerdos tienen una mayor prioridad sobre otros. Esta teoría sostiene que el olvido se produce porque los recuerdos interfieren y compiten entre sí, combinando, distorsionando o haciendo que la información almacenada se vuelva confusa. Esto causa que sea difícil recordar cierta información o que se olvide por completo.

Generalmente, la interferencia ocurre cuando los recuerdos y la información que se intenta recordar son similares. Por eso, esta teoría también se conoce como “teoría asociativa de la interferencia”. Por ejemplo, si una persona realiza una actividad con regularidad, como ir al cine probablemente tendrá dificultad para recordar el orden en que vio las películas o con quién fue en cada oportunidad. Otro ejemplo de interferencia puede ser ir de compras al mismo sitio cada semana. Seguramente, la persona tendrá inconvenientes para recordar qué compró o qué vendedor la atendió cada vez.

Si los recuerdos viejos interfieren con la recuperación de los recuerdos nuevos, se denomina interferencia proactiva. En cambio, si los recuerdos nuevos interfieren con los recuerdos preexistentes, se trata de interferencia retroactiva.

Qué es la Interferencia proactiva

La interferencia proactiva ocurre cuando una persona no puede aprender información nueva porque la información que ya conoce impide su retención. Es decir, en la interferencia proactiva, los recuerdos viejos interfieren con la información que se intenta recordar, debido a que se mantuvieron almacenados durante un período más largo en la memoria a largo plazo. De esta manera, el recuerdo de la información nueva se deteriora, distorsiona o no se retiene por la información ya almacenada.

La interferencia proactiva es una alteración de la memoria que se produce por la exposición a estímulos anteriores al momento en que se intenta recordar algo. Este tipo de interferencia es el menos problemático y se puede reducir mediante la práctica, el ensayo, la recitación o la repetición de la nueva información.

El ejemplo más común de interferencia proactiva ocurre cuando se intenta aprender palabras en un idioma nuevo. Generalmente se pone de manifiesto cuando se confunden las palabras nuevas con las palabras conocidas de dos idiomas similares, como por ejemplo, el italiano y el español.

Ejemplos de Interferencia proactiva

Otros ejemplos de interferencia proactiva son:

  • Escribir el año pasado en vez del nuevo durante los primeros meses del año nuevo.
  • Usar una moneda nueva en otro país y confundir los valores con los de la moneda anterior.
  • Olvidar el nombre de un colega nuevo y llamarlo con el nombre de otro colega de un trabajo anterior.
  • Aprender una coreografía nueva de la misma canción.
  • Aprender a utilizar un modelo o marca nueva de teléfono móvil. 

Qué es la Interferencia retroactiva

A diferencia de la interferencia proactiva, en la interferencia retroactiva, son los recuerdos nuevos los que interfieren en la recuperación de los recuerdos anteriores. Este tipo de interferencia ocurre cuando una persona no puede recordar información ya almacenada porque la información nueva interfiere en su recuperación. En otras palabras, el recuerdo de algo se deteriora debido a la exposición a otra información.

La interferencia retroactiva es una alteración de la memoria que se produce en los recuerdos anteriores por estímulos nuevos. Esta interferencia presenta un mayor desafío y es uno de los objetos de estudio más importantes en las disciplinas que investigan el desarrollo del aprendizaje. 

La forma de reducir la interferencia retroactiva es revisando y refrescando los conocimientos anteriores a medida que se aprende lo nuevo.

Un ejemplo común de interferencia retroactiva es el caso de los estudiantes que estudian para varios exámenes. Si estudian una lista de verbos para un examen de inglés y al día siguiente memorizan una lista de verbos en francés, probablemente tendrán más dificultades para recordar la primera lista.

Ejemplos de interferencia retroactiva

Otros ejemplos de la interferencia retroactiva son:

  • Aprender el monólogo de una obra y olvidar el monólogo de otra anterior. 
  • Olvidar cómo se usaba el teléfono móvil anterior después de haber usado el teléfono nuevo por un tiempo.
  • Olvidar las calles de una ciudad después de mudarse y aprender las calles de otro sitio. 
  • Olvidar los contenidos de unos meses atrás de una asignatura.
  • Olvidar el vocabulario de un idioma después de pasar tiempo sin usarlo o practicarlo.

Críticas a la Teoría de la interferencia

Aunque la Teoría de la interferencia ha sido ampliamente aceptada, también recibió algunas críticas. Algunas de ellas son:

  • El hecho de que los estudios se basan en experimentos limitados, tanto en número de ejercicios como en tiempo de evaluación.
  • El uso de tarjetas de memoria, algo que no se utiliza con frecuencia en la vida cotidiana.
  • La teoría se enfoca solamente en la memoria declarativa y deja de lado los posibles efectos en la memoria implícita.
  • La teoría no tiene en cuenta ni explica la tasa de olvido, que es el olvido natural que se produce a lo largo del tiempo, a medida que una persona envejece.

Antecedentes y origen de la Teoría de la interferencia

El origen de la Teoría de la interferencia fue el resultado de distintas investigaciones sobre la memoria, el olvido y el estudio del cerebro, desde fines del siglo XIX y, en mayor medida, durante el siglo XX. 

La memoria y el tiempo

Los primeros estudios de la memoria se llevaron a cabo en el siglo XIX. El psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus fue uno de los pioneros en investigar cómo se produce el olvido y desarrolló la teoría conocida como La curva del olvido. Esta teoría demuestra que si no se refuerza la información adquirida, su retención disminuye abruptamente en los primeros días y continúa olvidándose lentamente a lo largo del tiempo.

Sin embargo, en 1957, el psicólogo estadounidense Benton J. Underwood amplió la investigación de Ebbinghaus sobre la curva del olvido y propuso que el aprendizaje, es decir, la adquisición de información, es otra de las razones del olvido, además del tiempo. 

La memoria y el aprendizaje

En 1892, el psicólogo alemán John A. Bergström realizó un estudio que permitió demostrar la existencia de interferencia en el proceso aprendizaje. En su experimento, los participantes primero recibieron la instrucción de clasificar cartas en dos pilas. Posteriormente, se modificó la ubicación de la segunda pila. Después de este cambio, los participantes actuaron de una manera más lenta. Esto sugirió que el aprendizaje de las reglas iniciales interfirió con el aprendizaje de las reglas nuevas.

A principios del siglo XX, el psicólogo alemán Georg Elias Müller retomó el estudio de la interferencia en la memoria y la denominó “inhibición”. Asimismo, formuló la teoría de la interferencia retroactiva, como el olvido de información aprendida cuando se adquiere información nueva. Su estudio se basó en un experimento en el cual los participantes tuvieron que recordar una lista de sílabas durante 6 minutos. Posteriormente, se les presentó tres pinturas de paisajes que tuvieron que describir. Finalmente, se evaluó la cantidad de sílabas que recordaban de la lista. El grupo de control, que no estuvo expuesto a distracciones ni tuvo que observar las pinturas, registró una mayor habilidad para recordar la lista. Por el contrario, en el grupo estudiado se demostró una interferencia retroactiva, ya que la información de las pinturas dificultó el recuerdo del contenido de la lista.

La memoria y el sueño

En 1924, los psicólogos estadounidenses James G. Jenkins y Karl Dallenbach, realizaron un estudio donde analizaron a varios participantes durante períodos de vigilia y sueño. Estos tuvieron que aprender una lista de palabras formadas por una consonante, una vocal y otra consonante. Posteriormente, se evaluó cuántas de estas palabras recordaban después de diferentes períodos de tiempo, de entre una y ocho horas de vigilia o sueño.

Los participantes que estuvieron despiertos y, por lo tanto, estuvieron expuestos a otros estímulos, recordaron menos información que los participantes que durmieron y no fueron expuestos a otros estímulos. Asimismo, los participantes también recordaron menos a medida que transcurrió el tiempo. De esta manera, los investigadores llegaron a la conclusión de que cuando se recibe una menor cantidad de estímulos después de adquirir información nueva, la capacidad de recordar lo aprendido es mayor. Por lo tanto, la información adquirida antes de dormir se recuerda mejor.

Otros resultados sobre la interferencia proactiva y retroactiva

En el año 2001, las psicólogas Lynn Hasher y Cindy Lustig llevaron a cabo un experimento que demuestra la teoría de la interferencia. En el estudio, los participantes tuvieron que completar los espacios en blanco de algunas palabras, como por ejemplo A_L_ _ _GY (allergy, o “alergia” en español), con la primera palabra que se les ocurriera. Posteriormente, participantes presentaron inconvenientes para rellenar los espacios en palabras nuevas similares, como por ejemplo: A_A_ _GY (Analogy, o “analogía”, en español). De esta manera, se demostró que el recuerdo de la información anterior interfirió con la información nueva.

En el año 2007, los investigadores Deward, Cowan y Della Sala descubrieron que la interferencia también sucede aunque no se haya aprendido nada nuevo. En su experimento, los participantes tuvieron que aprender una lista de palabras y luego fueron expuestos a diferentes actividades como diferenciar objetos o detectar ciertos sonidos. Con este estudio demostraron que la interferencia puede ocurrir también al realizar cualquier esfuerzo mental durante el período de retención de la información; al aprender información similar o diferente al anterior.

Otras teorías relacionadas

Además de la Teoría de la interferencia, existen otras teorías relacionadas con el funcionamiento de la memoria, el olvido y el aprendizaje. Algunas de ellas son:

  • La hipótesis de la interferencia extra-experimental: surgió en la década de 1960 y es una extensión de la Teoría de la interferencia y se basó, principalmente, en los estudios de los investigadores. Underwood y Postman. Esta teoría sostiene que los hábitos preexistentes del habla de una persona pueden interferir con el recuerdo de la información nueva.
  • La Teoría del decaimiento: sostiene que los recuerdos se van debilitando con el correr del tiempo, aunque se hayan almacenado y consolidado. 
  • La interferencia de las dos tareas: es una interferencia que sucede cuando se intentan realizar dos tareas de manera simultánea. Según esta teoría, la tarea prioritaria o dominante inhibe la realización de la tarea considerada como menos importante. 

Fuentes

  • Fundación Pasqual Maragall. (2020, 24 de noviembre). Las teorías del olvido. Portal del adulto mayor. Disponible aquí.
  • Ruiz Mitjana, L. La teoría asociativa de la interferencia: estudiando el olvido. Psicología y mente. Disponible aquí.
  • Sánchez-Monge, M. La memoria se puede entrenar, ¿y el olvido? Cuídate Plus. Disponible aquí.
  • Postman, L. (1961). Extra-experimental interference and the retention of words. Journal of Experimental Psychology, 61(2), 97–110. Disponible aquí.
  • Pryor, D. E.; Blick, K. A. (1968). The temporal course of extra-experimental
  • interference from verbal habits. Psychon. Sci., Vol. 10 (10) . Randolph-Macon College. Disponible aquí.
  • McLeod, S. (2018). Proactive and Retroactive Interference. Simply Psychology. Disponible aquí.
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Cecilia Martinez (B.S.)
Cecilia Martinez (Licenciada en Humanidades) - AUTORA. Redactora. Divulgadora cultural y científica.

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