¿Qué es la falacia lógica conocida como “dicto simpliciter”?

Artículo revisado y aprobado por nuestro equipo editorial, siguiendo los criterios de redacción y edición de YuBrain.
Aprende lo que quieras. Hay miles de cursos populares entre los que elegir.

La falacia lógica dicto simpliciter, o de manera más completa, dicto simpliciter ad dictum secundum quid, consiste en aplicar conclusiones o reglas generales a casos particulares en los cuales las condiciones o el contexto no permite que se estas se apliquen. En otras palabras, cometemos esta falacia, también conocida como accidente en lógica, cuando aplicamos una generalización a casos particulares de manera impropia.

Desde el punto de vista etimológico, dicto simpliciter ad dictum secundum quid es en sí una expresión en latín que se traduce, literalmente, a “de lo que se dice sin más a lo que se dice precisando un aspecto”. “Lo que se dice sin más” se refiere a lo que se dice de manera general, mientras que “a lo que se dice precisando un aspecto” se refiere a la aplicación de lo primero que se dijo de manera general al caso particular.

A estas falacias se les dice accidentes o falacias accidentales debido a que implican el desconocimiento (intencional o no) de circunstancias accidentales que harían imposible la aplicación del principio general.

Un ejemplo de este tipo de falacia se puede dar cuando afirmamos que la violencia en general es mala. Sin embargo, no es posible aplicar este argumento a todos los casos de violencia, ya que puede haber circunstancias en las que la violencia esté justificada, como por ejemplo cuando implica salvar una vida (la propia o la de otro).

¿Qué es una falacia?

Para comprender mejor el concepto de falacia dicto simpliciter es conveniente comenzar por comprender qué es una falacia lógica y además cómo se clasifican. En el campo de la lógica, entendemos por falacia a cualquier argumento que, pareciendo válido, en realidad no lo es. Por otro lado, también podemos ver las falacias como intentos de defender lo que lógicamente no puede ser correcto.

Tipos de falacias

A grandes rasgos, podemos encontrar dos clases de falacias: las falacias formales y las no formales o informales. Las formales son las más sencillas de identificar, ya que consisten en errores en la estructura o forma del argumento.

Un ejemplo de este tipo de error es la negación del antecedente, en la cual asumimos que una relación condicional en una dirección también funciona en dirección contraria. Esto se da, por ejemplo, cuando asumimos que por el hecho de que A implica B, entonces B debe implicar A.

Por otro lado, las falacias informales se dan en el lenguaje natural, por lo que también suelen tener problemas de estructura, pero, además de esto, contienen errores de contenido y/o de contexto. Las falacias dicto simpliciter son un ejemplo de falacias informales.

¿Por qué cometemos falacias dicto simpliciter?

Como todas las falacias, los accidentes lógicos o falacias dicto simpliciter pueden ser el resultado de ignorancia o de falta de razonamiento lógico al argumentar. En otras palabras, las podemos cometer de manera inadvertida, sin darnos cuenta, simplemente por una falta de rigurosidad al momento de esgrimir un argumento.

Como en este caso la falacia es involuntaria, este tipo de argumento se suele clasificar como un paralogismo más que como una falacia propiamente dicha (aunque muchos autores utilizan los términos paralogismo y falacia como equivalentes).

Por otro lado, existen también casos en los que conscientemente hacemos aplicaciones impropias de una generalización, con la única intención de ganar un argumento, de mentir o de engañar a los demás. En este caso, estamos en presencia de una falacia propiamente dicha, también denominada sofismo.

Por ejemplo, muchas veces utilizamos la generalización de que los políticos siempre mienten, generalización que pretendemos aplicar para calificar de mentira algún comentario de un político que vimos en las noticias, simplemente porque no nos gustó lo que dijo. Aquí estamos aplicando la regla general a un caso particular, sin considerar las circunstancias bajo las cuales ese político está dando sus declaraciones. Puede que, si lo hiciéramos, notaríamos que en realidad es poco probable que esté mintiendo en ese momento en particular.

La falacia dicto simpliciter versus la falacia dicto secundum

Resulta muy fácil confundir la falacia dicto simpliciter con su hermana, la falacia dicto secundum, que consiste en el caso inverso. Esta falacia, también llamada accidente inverso, consiste en lo opuesto de la dicto simpliciter, ya que implica la generalización impropia de los casos particulares. Un ejemplo puede ser cuando decimos, erróneamente, “este saltamontes es verde, por lo tanto, todos los saltamontes son verdes”.

La falacia de accidente inverso tal vez sea una de las más comunes, ya que muchos tenemos una fuerte tendencia a generalizar.

Ejemplos de falacias dicto simpliciter

Las falacias dicto simpliciter se cometen por aplicar una regla como si nunca hubiera excepciones, es decir, como si fueran siempre rígidas. Algunos ejemplos particulares son:

  • Si no se puede gritar en la escuela, tampoco en el patio. Aquí se está generalizando la regla de la escuela al patio de la casa, sin considerar las diferencias o circunstancias particulares que hacen que la regla no se aplique en el segundo contexto.
  • Las aves vuelan y esto es un ave, por lo que, sin duda, vuela. En este caso se está aceptando la primera generalización como absoluta. Sin embargo, es evidente que hay aves que son aves pero que no vuelan, tales como las gallinas, el kiwi de Nueva Zelanda y el avestruz.
  • Está sucio y vestido con harapos, debe ser un indigente. El error en este argumento es aplicar la regla general de que los indigentes no cuentan con buena ropa ni un lugar donde asearse para calificar de indigente a alguien que va mal vestido y está sucio. Puede haber un sinfín de circunstancias particulares que hayan dejado a una persona sucia y con la ropa hecha harapos, como un accidente de tránsito, por ejemplo, o un asalto.

Referencias

Battú, N. (2020). Falacias y manejos falaces con impacto jurídico. Editorial UNL. https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/5551/falacias_web.pdf

García Damborenea, R. (s. f.). DICCIONARIO DE FALACIAS. Uso de Razón. http://www.usoderazon.com/conten/arca/ARCAPDFCOMPLETO.pdf

Retoricas.com. (2015, 16 marzo). Ejemplos de la Falacia del Accidente. https://www.retoricas.com/2015/03/ejemplos-de-la-falacia-del-accidente.html

mm
Israel Parada (Licentiate,Professor ULA)
(Licenciado en Química) - AUTOR. Profesor universitario de Química. Divulgador científico.

Artículos relacionados