Biografía de Robert Fulton, inventor del barco a vapor

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Inventor e ingeniero, Robert Fulton diseñó y construyó el primer barco a vapor comercial que operó exitosamente. Los ríos de los Estados Unidos se transformaron en una vía fundamental para el trasporte de pasajeros y cargas comerciales después de que su barco a vapor, el Clermont, hiciera su viaje inaugural por el río Hudson en 1807. Fulton también diseñó uno de los primeros submarinos que navegaron, el Nautilus.

La vida personal de Robert Fulton

Robert Fulton nació el 14 de noviembre de 1765 en Pensilvania, Estados Unidos. Sus padres, Robert Fulton y Mary Smith Fulton, eran inmigrantes irlandeses. La familia Fulton vivía en una granja en Little Britain, en Pensilvania, que era entonces una colonia británica. Tenía tres hermanas, Isabella, Elizabeth, y Mary, y un hermano menor, Abraham. En 1771, la granja fue embargada y vendida y la familia se mudó a Lancaster, Pensilvania.

Si bien ya había aprendido a leer y escribir en su hogar, Robert Fulton comenzó a asistir a una escuela cuáquera en Lancaster a los ocho años. Años después trabajó en una joyería de Filadelfia, donde su habilidad para pintar retratos en miniatura en medallones lo motivó a seguir una carrera como pintor.

Robert Fulton permaneció soltero hasta los 43 años, hasta 1808, cuando se casó con Harriet Livingston. Era la sobrina de su socio comercial en los barcos a vapor, Robert R. Livingston. La pareja tuvo un hijo y tres hijas.

El artista

Robert Fulton se mudó a Bath, Virginia, en 1786, comenzando su carrera como pintor. Sus retratos y paisajes fueron muy apreciados, y sus amigos lo instaron a que estudiara arte en Europa.

Fulton regresó a Filadelfia con la esperanza de que sus trabajos sedujeran a personas que pudieran patrocinarlo. Un grupo de comerciantes quedaron impresionados con sus trabajos y, queriendo también promover la imagen cultural de la ciudad, financiaron el viaje de Fulton a Londres en 1787.

Aunque fue bien recibido en Inglaterra y tuvo cierta popularidad, su actividad como pintor no tuvo un desarrollo relevante y en 1794 abandonaría definitivamente su carrera artística.

El inventor

Mientras trabajaba como pintor tuvo contacto con una serie de inventos recientes relacionados con la propulsión naval. En ellos, el barco se impulsaba mediante una pala accionada por chorros de agua calentados por una caldera a vapor que se movía hacia adelante y hacia atrás.

A Fulton se le ocurrió que el uso de vapor para impulsar varias paletas giratorias acopladas movería el barco de manera más efectiva; luego desarrollaría esa idea en la rueda de paletas de los barcos a vapor. En 1973 contactó con los gobiernos del Reino Unido y Estados Unidos y les mostró sus ideas sobre el uso de la propulsión a vapor en buques militares y comerciales, comenzando así su carrera como inventor.

Sus trabajos se centrarían en el diseño de vías navegables interiores. En 1796 escribió un tratado, Treatise on the Improvement of Canal Navigation (Tratado sobre la mejora de la navegación por canales), en el que propuso combinar los ríos existentes con una red de canales artificiales para conectar los pueblos y ciudades de toda Inglaterra.

Fulton también propuso métodos para elevar y hacer descender grandes embarcaciones sin utilizar los complejos y costosos sistemas de esclusas y represas. También diseñó barcos a vapor para transportar cargas pesadas en aguas poco profundas, así como puentes más estables. En Inglaterra no mostraron interés por su red de canales pero su máquina para dragar canales sí tuvo éxito. También obtuvo patentes británicas para varias de sus invenciones.

Un submarino

A pesar de la falta de reconocimiento por sus ideas en Inglaterra, Fulton perseveró. Viajó a París en 1797 y propuso al gobierno francés la idea de fabricar un submarino que ayudaría a Francia en la guerra que libraba con Inglaterra. Fulton imaginó un escenario en el que su submarino, el Nautilus, maniobraría sin ser detectado debajo de los buques de guerra británicos, y podría colocar cargas explosivas a sus cascos.

Si algunos buques de guerra son destruidos por medios tan novedosos, ocultos e impredecibles, la confianza de los marineros desaparecerá y la flota quedará inutilizada desde el momento del primer sentimiento de terror,” expresaba Robert Fulton.

El gobierno francés en general y específicamente el emperador, Napoleón Bonaparte, consideraron que el uso de un submarino era una forma cobarde y deshonrosa de luchar, negándose a subsidiar su construcción.

Tras un segundo intento fallido, finalmente Robert Fulton recibió la autorización del Ministro de Marina francés para construir el Nautilus. El submarino se utilizó en dos ataques contra barcos británicos que bloqueaban un pequeño puerto cerca de Cherburgo. Sin embargo, debido a los vientos y a las mareas, los barcos británicos pudieron eludir al submarino, que era más lento.

Un barco a vapor

Fulton conoció a Robert L. Livingston, el embajador de los Estados Unidos en Francia, en 1803. Livingston era miembro del comité que redactó la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos. Antes de que Livingston se trasladara a Francia, el estado de Nueva York le había concedido el derecho exclusivo de operar y obtener réditos de la navegación de barcos a vapor en los ríos del estado por un período de 20 años. Fulton y Livingston se asociaron entonces para construir un barco a vapor.

El barco a vapor de 20 metros de eslora diseñado por Fulton se probó en el río Sena, en París, el 9 de agosto de 1803. Aunque la máquina a vapor de ocho caballos de fuerza y diseño francés rompió su casco, Fulton y Livingston valoraron positivamente la prueba: antes de romperse, la embarcación había alcanzado una velocidad de 5.6 kilómetros por hora contra la corriente.

Fulton diseñó un casco más fuerte y encargó un motor de 24 caballos de fuerza. Al mismo tiempo, Livingston negoció una extensión de su monopolio de navegación de barcos a vapor en el estado de Nueva York.

Fulton regresó a Londres en 1804 y ofreció al gobierno británico su diseño de un buque de guerra semi sumergible a vapor. Sin embargo, después de la decisiva victoria del almirante Nelson sobre la flota francesa en Trafalgar en 1805, el gobierno británico decidió que podía mantener su entonces indiscutible dominio de los mares sin los barcos a vapor no convencionales y sin probar que ofrecía Fulton.

En ese momento, la situación económica de Fulton era complicada porque había utilizado gran parte de su dinero en la construcción del Nautilus y sus primeros barcos a vapor. Decidió entonces regresar a los Estados Unidos.

El Clermont

Fulton y Livingston se reunieron en Nueva York en diciembre de 1806 para reanudar sus labores de construcción de un barco a vapor. A principios de agosto de 1807 la embaración estaba lista para su viaje inaugural. El barco a vapor tenía 43 metros de eslora y 5.5 metros de manga. Utilizaba una innovadora máquina a vapor de un cilindro y condensación de vapor de 19 caballos de fuerza, diseñada por Fulton, que impulsaba dos ruedas de paletas de 4.5 metros de diámetro colocadas a cada lado del barco.

El Clermont, el primer barco a vapor diseñado y construido por Robert Fulton en 1807.
El Clermont, el primer barco a vapor diseñado y construido por Robert Fulton en 1807.

El barco a vapor North River, más tarde conocido como el Clermont, comenzó su viaje de prueba por el río Hudson desde la ciudad de Nueva York hasta Albany el 17 de agosto de 1807. Una multitud se reunió para ver el evento, pero los espectadores esperaban que el barco fallara; se burlaban de la embarcación llamándola la locura de Fulton.

La nave se trabó al principio y Fulton y su tripulación se abocaron a encontrar una solución. Media hora más tarde las ruedas de paletas del barco a vapor giraban de nuevo, propulsando el barco contra la corriente del río Hudson. El barco tuvo una velocidad promedio de casi 8 kilómetros por hora y completó el recorrido de 240 kilómetros en sólo 32 horas, un tiempo excepcionalmente corto en comparación a los cuatro días que requerían los barcos de vela convencionales. El viaje de regreso aguas abajo se completó en sólo 30 horas.

Robert Fulton escribió en una carta a un amigo acerca del suceso histórico: “Tuve una ligera brisa contra mí todo el camino, tanto yendo como viniendo, y el viaje se ha realizado totalmente con la potencia de la máquina a vapor. Adelanté a muchas balandras y goletas, navegando a barlovento, y me separé de ellas como si hubieran estado ancladas. El poder de propulsar barcos con máquinas a vapor ya está plenamente demostrado.”

Con la incorporación de amarras adicionales y otras mejoras, el North River comenzó su servicio regular de transporte de pasajeros y carga liviana entre Nueva York y Albany el 4 de septiembre de 1807. Durante su primera temporada de servicio, el North River sufrió repetidos problemas mecánicos causados principalmente por los capitanes de los barcos a vela rivales que accidentalmente embestían sus ruedas de paletas, ya que estaban expuestas a los costados de la embarcación.

En el invierno de 1808, Fulton y Livingston agregaron protectores metálicos a las ruedas de paletas, mejoraron el alojamiento de los pasajeros y volvieron a registrar el barco a vapor ahora bajo el nombre de North River of Clermont, que luego se abrevió a Clermont. En 1810, el Clermont y dos nuevos barcos a vapor diseñados por Robert Fulton brindaban un servicio regular de transporte de pasajeros y carga en los ríos Hudson y Raritan, en el estado de Nueva York.

El New Orleans

Fulton, Livingston y el inventor y empresario Nicholas Roosevelt concertaron una nueva empresa conjunta entre 1811 y 1812. Proyectaron la construcción de barcos a vapor capaces de viajar entre Pittsburgh y Nueva Orleans, un viaje de más de 2,900 kilómetros a través de los ríos Mississippi y Ohio. Llamaron New Orleans al nuevo barco a vapor.

El New Orleans.
El New Orleans.

Ocho años después de que el gobierno de Estados Unidos comprara a Francia el territorio de la Luisiana española, los ríos Misisipi y Ohio seguían desprotegidos; además, gran parte de su recorrido estaba sin trazar en mapas. La ruta del río Ohio entre Cincinnati, Ohio, y Cairo, en Illinois, requería que el barco de vapor navegara a través de las traicioneras Cataratas del Ohio. Se trataba de un declive de 8 metros a lo largo de unos dos kilómetros del río.

El barco a vapor New Orleans salió de Pittsburgh el 20 de octubre de 1811 y llegó a Nueva Orleans el 18 de enero de 1812.

Si bien el viaje por el río Ohio se desarrolló sin incidentes, la navegación por el río Misisipi resultó ser un desafío. El 16 de diciembre de 1811 hubo un gran terremoto en Nueva Madrid, Misuri, que alteró la posición de los hitos fluviales previamente cartografiados (como islas y canales), dificultando la navegación. Los árboles derribados por el terremoto formaron peligrosos obstáculos que estaban en constante movimiento y bloqueaban la ruta del barco.

Aunque estuvo plagado de dificultades, el éxito del primer viaje del New Orleans demostró que los barcos a vapor podían superar los numerosos peligros y problemas que planteaba la navegación en los ríos occidentales de los Estados Unidos. Una década más tarde, los barcos a vapor inspirados en los de Robert Fulton serían el principal medio de transporte de pasajeros y carga en el corazón de los Estados Unidos.

El Demologos

Cuando la marina inglesa comenzó a bloquear los puertos estadounidenses durante la guerra de 1812, el gobierno de Estados Unidos contrató a Robert Fulton para diseñar el que sería el primer buque de guerra a vapor en el mundo: el Demologos.

El buque de guerra a vapor Demologos diseñado por Robert Fulton.
El buque de guerra a vapor Demologos diseñado por Robert Fulton.

El Demologos era, en esencia, una batería de cañones flotante. Este buque de guerra a vapor tenía 45 metros de eslora con dos cascos, entre los cuales se ubicaba la rueda de paletas, para protegerla. Con la máquina a vapor emplazada en uno de los cascos y la caldera en el otro, el buque blindado y su armamento pesaban 2745 toneladas, lo cual limitaba su velocidad a 11 kilómetros por hora. Era peligrosamente lento en combate. Aunque las pruebas en el mar realizadas en octubre de 1814 fueron exitosas, el Demologos nunca se utilizó en batalla.

La Armada de los Estados Unidos desmanteló el Demologos en 1815, cuando la guerra concluyó. El barco hizo su último viaje en 1817, trasladando al presidente James Monroe de Nueva York a Staten Island. Sus máquinas a vapor fueron desmanteladas en 1821 y el buque fue remolcado al Brooklyn Navy Yard, donde permaneció hasta que se destruyó por una explosión accidental en 1829.

La muerte de Robert Fulton

Desde 1812 hasta su muerte en 1815, Robert Fulton gastó la mayor parte de su tiempo y dinero en batallas legales para proteger las patentes de sus diseños de barcos a vapor. Sus ahorros terminaron de agotarse a causa de una serie de diseños de submarinos fallidos, malas inversiones en arte y préstamos a allegados que nunca le reembolsaron.

A principios de 1815, Fulton rescató a un amigo que había caído al agua mientras caminaba por el congelado río Hudson y quedó empapado con el agua helada. Como consecuencia, contrajo neumonía y murió el 24 de febrero de 1815, a los 49 años de edad, en la ciudad de Nueva York. Fue sepultado en el Cementerio de la Iglesia Episcopal de la Trinidad en la emblemática Wall Street.

Al enterarse de la muerte de Robert Fulton, ambas cámaras de la legislatura del estado de Nueva York votaron a favor del uso de ropa de luto negra durante seis semanas; era la primera vez que se rendía un homenaje de este tipo a un ciudadano.

La industrialización de Estados Unidos

Al permitir el transporte asequible y confiable de materias primas y productos terminados, los barcos a vapor de Robert Fulton fueron esenciales en el desarrollo la revolución industrial estadounidense. Junto con el comienzo de la era romántica de los viajes de lujo en barco fluvial, los barcos de Fulton contribuyeron significativamente a la expansión de los Estados Unidos hacia el oeste. Además, sus desarrollos de buques de guerra a vapor ayudaron a que la Armada de los Estados Unidos se convirtiese en una potencia militar.

El legado de Fulton es palpable en la cultura norteamericana y hay muchos lugares, asociaciones y objetos que llevan su nombre. Algunos son:

  • Cinco buques de la Armada de los Estados Unidos se han llamado USS Fulton.
  • La estatua de Robert Fulton es parte de la Colección Nacional del Salón de Estatuas en el Capitolio de los Estados Unidos.
  • El Fulton Hall de la Academia de la Marina Mercante de los Estados Unidos alberga el Departamento de Ingeniería Marina.
  • Junto con el inventor del telégrafo Samuel F. B. Morse, Robert Fulton está representado en el reverso del certificado de plata de $2 de los Estados Unidos de 1896.
  • Desde el 2006, Robert Fulton es parte del National Inventors Hall of Fame (el Salón de la Fama de los Inventores) en Alexandria, Virginia.

Fuentes

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Sergio Ribeiro Guevara (Ph.D.)
(Doctor en Ingeniería) - COLABORADOR. Divulgador científico. Ingeniero físico nuclear.

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