¿Cuáles son los 7 “ninjas” más famosos de la historia japonesa?

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Los ninja o shinobi eran guerreros entrenados para espiar y efectuar acciones encubiertas en el Japón antiguo; estas acciones incluían el asesinato, el sabotaje y la guerra de guerrillas. Su objetivo era desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital o lograr una ventaja que se tornara decisiva en una batalla. La palabra ninja deriva del término original japonés shinobi no mono, con el que se refería a los que practicaban el ninjutsu como táctica de guerra. A su vez, ninjutsu se compone de nin, que significa escabullirse, y jutsu, arte o destreza; el ninjutsu es el arte de escabullirse.

Los ninjas provenían de clases sociales bajas y sus acciones se contraponían a los preceptos morales de los samurái, por lo que se les asignaba tareas que les estaban vedadas a los guerreros de la élite militar del Japón antiguo. Algunos investigadores sitúan el origen del ninjutsu entre los siglos VI y IV antes de Cristo, a partir de los preceptos de El arte de la guerra de Sun Tzu en China; sin embargo, fue apenas en el siglo VI que estas técnicas de guerra se registran en Japón, cuando el príncipe Shōtoku las utilizó para interiorizar los motivos de las disputas civiles. La incorporación del ninjutsu se produce en el período que va entre los años 794 y 1185, cuando se introduce en el Japón una doctrina religiosa que sustenta su desarrollo. A mediados de ese período el ninjutsu se consolida cuando el clan Hattori toma el control de la provincia de Iga, en la actual prefectura de Mie, y se establece la escuela de ninjutsu de Iga.

Debido a la naturaleza secreta de las acciones de los ninjas, son pocas las referencias directas que se encuentran de sus actividades, aunque es una de las organizaciones militares más conocidas en la historia. Aún así, el nombre de algunos ninjas se ha perpetuado en el tiempo.

Ninja. Xilografía sobre papel de Katsushika Hokusai, 1817.
“Ninja”. Xilografía sobre papel de Katsushika Hokusai, 1817.

Fujibayashi Nagato fue un líder de los ninjas de la provincia de Iga durante el siglo XVI, quien combatió al servicio del daimio del dominio Oomi en sus batallas contra Oda Nobunaga. El apoyo de los ninjas a los enemigos de Oda Nobunaga, uno de los unificadores del Japón, ocasionó que este daimio atacara Iga y Ueno, matando alrededor de 4000 ninjas. Los sobrevivientes tuvieron que huir y esconderse en otras provincias. La familia de Fujibayashi Nagato trató de preservar tradición y las técnicas ninja y su descendiente, Fujibayashi Yastake, compiló el Bansenshūkai, una colección de registros de los ninjas de Iga y de Koga escrito en 1676 que condensa su pensamiento en filosofía, estrategia militar, astrología y conocimiento de las armas.

Bansenshūkai, que significa mar donde convergen los diez mil ríos.
Bansenshūkai, que significa “mar donde convergen los diez mil ríos”.

Momochi Sandayu fue líder de los ninjas de Iga en la segunda mitad del siglo XVI y se cree que murió durante la invasión de Oda Nobunaga a Iga. Sin embargo, la leyenda sostiene que escapó y vivió sus últimos días como agricultor en la provincia de Kii. Momochi Sandayu es reconocido por enseñar que el ninjutsu solo debe usarse como último recurso; también insistía que solo podría usarse legítimamente para salvar la vida de un ninja, para ayudar a su dominio o para servir al señor del ninja.

Shuriken o estrellas ninja, armas características de estos guerreros.
“Shuriken” o estrellas ninja, armas características de estos guerreros.

Ishikawa Goemon nació el 24 de agosto de 1558 y murió el 8 de octubre de 1594. Este héroe legendario robaba a los ricos para repartir el botín entre los pobres. Sirvió al clan Miyoshi de Iga y supuestamente se entrenó como ninja con Momochi Sandayu. Ishikawa Goemon probablemente huyó de Iga después de la invasión de Oda Nobunaga. El ninja fugitivo pasó unos 15 años robando a daimios, así como a comerciantes y templos ricos.

A Ishikawa Goemon y a su hijo se les hirvió vivos en público en la puerta del Templo Nanzenji de Kioto; esto ocurrió tras el fallido intento de asesinato del señor de la guerra del período Sengoku, Toyotomi Hideyoshi, intento que supuestamente sucedió para vengar a su esposa. En algunas versiones de la historia Ishikawa sostuvo a su hijo de cinco años sobre su cabeza, como muestra la ilustración de Toyokuni Ichiyōsai, hasta que Hideyoshi se apiadó y rescató al niño. Su leyenda sigue viva en la cultura popular japonesa contemporánea.

Ejecución de Goemon Ishikawa. Imagen de Toyokuni Ichiyōsai de fines del siglo XIX.
Ejecución de Goemon Ishikawa. Imagen de Toyokuni Ichiyōsai de fines del siglo XIX.

Hattori Hanzō nació en 1541 y murió en 1596. Hattori Hanzō provenía de una familia samurái del dominio de Iga pero vivió en el dominio de Mikawa y fue ninja durante el período Sengoku de Japón. Al igual que Momochi Sandayu y Fujibayashi Nagato, era un líder de los ninjas de Iga. Hattori Hanzō ayudó al daimyō Tokugawa Ieyasu, quien más tarde se convertiría en la figura más poderosa del país, a regresar a su dominio de Mikawa a través de Iga tras haber quedado aislado en Sakai cuando acaeció la muerte de Oda Nobunaga en 1582.

Posteriormente Tokugawa Ieyasu estableció su castillo principal en Edo y asignó su custodia a los ninjas que lo habían acompañado; Hattori Hanzō se convirtió en el comandante de la guardia. El nombre de Edo se cambió a Tokio, convirtiéndose en la capital de Japón, y el castillo se transformó en el Palacio Imperial. Una de la puertas del castillo se llamó Hanzō Mon, la puerta de Hanzō, en honor a Hattori Hanzō.

Hattori Masanari aka Hattori Hanzō. Retrato del siglo XVII.
Hattori Masanari aka Hattori Hanzō. Retrato del siglo XVII.

Mochizuki Chiyome era la esposa del samurái Mochizuki Nobumasa del dominio Shinano, quien murió en la batalla de Nagashino en 1575. Mochizuki Chiyome era del clan Koga, por lo que tenía raíces ninjas. Luego de la muerte de su esposo Mochizuki Chiyome se estableció con su tío, el daimio Shinano Takeda Shingen. Takeda Shingen le pidió a Mochizuki Chiyome que creara una banda de agentes femeninas ninja que pudieran actuar como espías, mensajeras y asesinas; se las denomino kunoichi.

Mochizuki Chiyome reclutó a niñas huérfanas, refugiadas o que habían sido vendidas para la prostitución, y las entrenó en los secretos de las artes ninja. Las kunoichi se disfrazaban de chamanes sintoístas errantes para trasladarse de pueblo en pueblo. Podían disfrazarse de actrices, prostitutas o geishas para infiltrarse en un castillo o en un templo, y encontrar sus objetivos.

En el momento de apogeo, las kunoichi de Mochizuki Chiyome contaban entre 200 y 300 mujeres, lo que le dio al clan Takeda una ventaja decisiva en los enfrentamientos con los dominios vecinos.

Antigua armadura ninja.
Antigua armadura “ninja”.

Fūma Kotarō vivió entre los años 1511 y 1603. Fūma Kotarō era un líder ninja del clan Hojo de Odawara, de la provincia de Sagami. Si bien no era oriundo de Iga o de Koga, Fūma Kotarō utilizaba tácticas ninjas en las batallas. Comandaba fuerzas especiales que utilizaban la guerra de guerrillas y el espionaje para luchar contra el clan Takeda.

Toyotomi Hideyoshi derrotó al clan Hojo en el año 1590 tras el asedio del castillo de Odawara, lo cual dejó a Fūma Kotarō y sus ninjas librados a una vida de bandidos. La leyenda cuenta que Fūma Kotarō causó la muerte de Hattori Hanzō, quien servía a Tokugawa Ieyasu. Fūma Kotarō atrajo a Hattori Hanzō a una vía marítima estrecha, esperó a que subiera la marea, vertió aceite en el agua y quemó los barcos y las tropas de Hattori Hanzō. Fūma Kotarō fue ejecutado por decapitación por orden del sogún Tokugawa Ieyasu.

ninjas famosos
Jinichi Kawakami, último heredero vivo del “ninjitsu”.

A Jinichi Kawakami de Iga, nacido en 1949, se le llama el último ninja, aunque admite que en realidad los verdaderos ninjas ya no existen. Jinichi Kawakami comenzó a estudiar ninjutsu cuando tenía seis años y aprendió no solo técnicas de combate y espionaje sino también conocimientos médicos y de química heredados del período Sengoku.

Sin embargo, Jinichi Kawakami ha decidido no transferir sus conocimientos a ningún aprendiz ninja, y remarca con nostalgia que incluso si la gente de hoy en día aprendiese ninjutsu no podría poner en práctica el conocimiento que adquieren. Quizás entonces este arte milenario muera con él.

Fuentes

Carol Gaskin. Breve historia de los samuráis. Nowtilus, Madrid, 2004.

Stephen K. Hayes. The mystic arts of the ninja. Contemporary books, Chicago, 1985.

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