Los cinco ríos del inframundo griego

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La sociedad griega, al igual que otras sociedades en el mundo, expresó incertidumbre y miedo a lo que pudiera aguardar después de la muerte. El Hades o inframundo servía de bálsamo espiritual a la sociedad al estructurar en su imaginario un sistema en el que las almas de los muertos tenían un lugar específico al que ir, y no quedarse vagando atormentadas en el mundo de los vivos.

Las obras griegas clásicas, como la Odisea y la Ilíada, escritas por Homero, describen una zona oculta en la tierra y gobernada por el dios Hades y su esposa Perséfone, a la que van a parar las almas de los muertos. El inframundo de la mitología griega tiene varias secciones con finalidades diferentes. Por ejemplo, en los Campos de Asfódelos se quedaban las almas de aquellas personas que no eran consideradas malvadas ni virtuosas durante el juicio después de la muerte, mientras que las almas condenadas eran enviadas al Tártaro (que coincide bastante con el infierno cristiano) y las almas virtuosas eran enviadas al Elíseo.

Estas zonas del inframundo se conectan en ocasiones con ríos, que además de servir de vía de comunicación, representan emociones y cumplen también diferentes funciones. Los ríos del inframundo griego son:

1. Estigia

El río Estigia, o río del odio, es uno de los cinco ríos que rodean al inframundo y que convergen en su centro. Constituye el límite del Hades con la tierra, y se debía cruzar para poder entrar en el inframundo.

Según la leyenda, las aguas del río Estigia otorgaban el poder de la invulnerabilidad y por eso Tetis sumergió a su hijo Aquiles en él para volverlo invencible. Solo el talón de Aquiles quedó sin sumergir, puesto que su madre lo sostenía por allí y por eso el talón fue la parte del cuerpo que quedó desprotegida y vulnerable a los ataques.

En la clásica novela La divina comedia, Dante describe el Estigia como uno de los ríos del quinto círculo del infierno, en el que las almas de los coléricos son perpetuamente ahogadas.

2. Aqueronte

Su nombre puede traducirse como “el río del dolor” en griego, y existe tanto en el inframundo como en el mundo de los vivos. El río Aqueronte se encuentra ubicado al noroeste de Grecia, y se dice que es una bifurcación del Aqueronte infernal.

En este río, el barquero Caronte debía trasportar a las almas hasta el otro lado para que continuaran su camino al juicio para evaluar sus acciones terrenales. Platón narraba, además, que el río Aqueronte podía purificar las almas, pero solo si estas estaban libres de injusticias y ofensas.

3. Leteo

Es el río del olvido. Se ubica cerca del Elíseo, la morada de las almas virtuosas. Las almas podían beber de las aguas de este río para olvidar sus vidas pasadas y prepararse para una posible reencarnación. Según el poeta romano Virgilio, que en la Eneida describió el Hades de una forma algo distinta a los autores clásicos griegos, solo había cinco tipos de personas que merecían permanecer en el Elíseo durante mil años y beber del río Leteo para después reencarnarse.

Es uno de los ríos del inframundo más conocidos y representados en la literatura y el arte. En 1889, el pintor Cristóbal Rojas realizó la obra Dante y Beatriz a orillas del Leteo, inspirado en un pasaje de la Divina comedia.

4. Flegetonte

Flegetonte, el río de fuego, rodea el Tártaro y está cubierto con llamas permanentes. Si bien no es tan popular como los ríos Estigia, Aqueronte y Leteo, el río Flegetonte cobra mayor importancia en la Divina comedia de Dante. En la novela este río estaba compuesto por sangre y se situaba en el séptimo círculo del infierno. En él se atormentaba a los ladrones, asesinos y otros culpables de ejercer la violencia hacia sus semejantes.

5. Cocito

Cocito, el río de las lamentaciones, es un afluente del río Aqueronte. Según la mitología, aquellas almas que no tenían el dinero requerido para pagar el viaje del barquero Caronte debían quedarse en las orillas del Cocito y vagar. Por esta razón, los familiares de los muertos tenían que colocar una moneda que garantizara el pago del viaje por el Aqueronte, para que así sus almas no se quedaran en el Cocito. En la Divina comedia, Dante describe al Cocito como un río congelado al que van a parar las almas de los traidores.

Referencias

Goróstegui, L. (2015) Dante y Beatriz a orillas del Leteo, de Cristóbal Rojas. Disponible en : https://observandoelparaiso.wordpress.com/2015/10/05/dante-y-beatriz-a-orillas-del-leteo-de-cristobal-rojas/

López, C. (2016). La vida en el más allá: el hades en la religión griega. Disponible en: http://aires.education/articulo/la-vida-en-el-mas-alla-el-hades-en-la-religion-griega/

López, J. (1994 ). La muerte y la utopía de las Islas de los bienaventurados en el imaginario griego. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=163901

Zamora, Y. (2015) arqueología del infierno. El hades a través del arte. Disponible en: https://riull.ull.es/xmlui/handle/915/1296

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Isabel Matos (M.A.)
(Master en en Inglés como lengua extranjera.) - COLABORADORA. Redactora y divulgadora.
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